EFEAlicante

La mayor productora de sal exclusivamente marina de España, las salinas de Santa Pola (Alicante), sufrió hace justo cien años una 'gota fría' similar a la de hace apenas una semana, la cual causó tantos estragos que, incluso, empujó al propietario a pedir ayuda al gobernador civil.

Así lo refleja un documento facilitado a Efe de esta salinera, Bras del Port, donde se da cuenta de que la gran inundación por las lluvias causó desperfectos en el ecosistema y las instalaciones.

Un siglo después, las salinas han vuelto a inundarse, generando daños "importantes" al igual que ha ocurrido en la mayor parte de las explotaciones agrarias y empresas del sur de la Comunitat Valenciana.

El registro que obra en poder de la salinera refleja que el entonces titular de la firma, el empresario asturiano Atanasio Cuervo-Arango de la Riva, escribió una carta al gobernador civil de Alicante para solicitar "la protección del Estado" para afrontar la reconstrucción de las infraestructuras perdidas a causa de un temporal que tuvo lugar el 30 de septiembre de 1919.

Con fecha del 6 de octubre de hace exactamente un siglo, la misiva narra las consecuencias de las lluvias caídas unos días antes.

"Como consecuencia de la inundación", señalaba el empresario, "se disolvieron 68.000 toneladas de sal", una cantidad, según los cálculos de Cuervo-Arango, que alcanzaba "las nueve décimas partes de las existencias" de la empresa. Además, Bras del Port perdió en aquella ocasión "40.000 ó 50.000 toneladas que había embalsadas".

Junto a este "enorme quebranto", continúa el documento, "figuran los deterioros sufridos en los edificios, el hundimiento del puente sobre la gola o el canal de entrada de agua del mar, y además la reparación de diques, balsas y depósitos, cuya cuantía no puede apreciarse aún por continuar muy elevado el nivel de las aguas".

A todo ello se suma, según relata el empresario de principios del siglo XX, a que "los años de la guerra", en referencia a la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, fueron "desastrosos" para la firma "por haberse paralizado la exportación, que da mayoritariamente salida a la producción".

"Cuando precisamente llegaba el momento de resarcirse de las dificultades económicas sobrevino la catástrofe de la inundación", añadía en la carta.

En "tan angustiosas circunstancias", Cuervo-Arango pedía "auxilio del Estado" para evitar "la ruina" de las salinas, "con el consiguiente irreparable daño para el propietario y con gran quebranto para las numerosas familias que encuentran trabajo y sustento" como empleados.

El dueño proponía que se le otorgara "un anticipo reintegrable por la cantidad y plazo que se estipule" o bien "la forma que la superioridad estime más eficaz y práctica".

Cien años después Bras del Port sigue produciendo sal y actualmente está especializada en la obtención de sal para consumo gastronómico, pero la meteorología le ha hecho volver a padecer las inclemencias de un temporal.

Fuentes de la compañía han declarado a Efe que "buena parte de los diques de madera que forman la estructura de las lagunas donde cristaliza la sal" han quedado destruidos y también han sufrido daños "maquinaria y vehículos".

Sin embargo y al contrario de lo que sucedió hace un siglo, las intensas precipitaciones han llegado "al final de la cosecha" y se ha podido salvar la producción del próximo año.

El agua dulce acumulada en sus más de 2.500 hectáreas ha roto, no obstante, el equilibrio del agua marina que precisan para su labor, con lo que las próximas cosechas se retrasarán.

"Necesitamos un nivel de salinidad que tardará todavía muchos meses en recuperarse", han advertido las fuentes consultadas.EFE

1011843

rb/ams

(foto)