EFEValència

En racimos florales (cogollos), aceite de extracto natural, cristales, complementos alimentarios, caramelos o chocolate: la marihuana legal ya se puede comprar en una tienda de València, que comercializa productos de cannabis ricos en cannabidol (CBD) y sin THC, el compuesto prohibido y considerado como droga.

Magu CBD abrió en pleno centro de València al inicio de la campaña navideña por iniciativa de Zoila Soca para dar continuidad a un proyecto "que están llevando adelante mujeres" y que impulsó para "ayudar a las personas" la profesora universitaria austríaca Sofie Sagmeister, al abrir en abril de 2017 la primera sucursal de esta marca en Viena.

Licenciada en Química, Soca explica en declaraciones a EFE que ninguno de los productos que comercializa "tiene más del 0,2 %" de tetrahidrocannabidol (THC) y "solo" les "interesa" el CBD, otro compuesto de la marihuana que en países como Alemania, Suiza o Israel se usa de forma terapéutica.

Según lo establecido en el Convenio sobre Substancias Psicotrópicas que la ONU firmó en Viena en 1971 con motivo del gran incremento de consumo de estupefacientes durante el movimiento hippie de los 60, la marihuana es una sustancia ilegal, una droga.

El tratado también deja claro que es el sistema inmunológico de la planta, el THC, el compuesto químico que produce efectos eufóricos y cuyo uso está prohibido, así como que si su concentración supera el 0,2 %, la cantidad mínima para que produzca algún efecto en el organismo, es ilegal.

"Nosotros no trabajamos con THC, ninguno de nuestros productos tiene más del 0,2 por ciento", asegura Soca, administradora de Magu CBD, quien explica que el CBD sirve, entre otros usos, para aliviar la ansiedad, combatir el insomnio o controlar las náuseas, además de ser un antiinflamatorio natural.

Zoila Soca recuerda sobre su legalidad que "ya se revisó en el convenio de Viena" y que hace unos meses la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció, a través de una recomendación pública, que el CBD no se catalogaba como droga.

De acuerdo con la OMS, el cannabis es la droga ilícita más usada a nivel mundial. En 2013 se estimó que 181,8 millones de personas entre 15 y 64 años usaron cannabis con propósitos no médicos.

En la valenciana Magu CBD se comercializan de forma legal racimos florales (lo que se conoce popularmente como cogollos), aceite de extracto natural, cristales, caramelos o chocolate (de cacao), ricos en CBD y carentes de THC.

Su secreto, apunta su propietaria, es "cultivar las plantas que están permitidas por la Unión Europea, un total de nueve variedades, que tienen menos de ese 0,2 %".

"Todas nuestras variedades son de esas nueve semillas, tienen un seguimiento desde la compra de la semilla hasta el empaquetado, y se les hacen análisis en varios laboratorios independientes", explica Soca a EFE sobre el proceso que garantiza que se trata de una sustancia libre de THC.

Para no entrar en conflicto con la legislación actual, Magu CBD define su actividad como la de una tienda de aromaterapia y, aunque actualmente cierra convenios de trabajo con médicos, neurólogos o fisioterapeutas, no puede por el momento recomendar o explicar las posibles formas de consumo de sus productos.

"Solo puedo decir cómo se usa en otros países, pero no cómo lo tienes que usar tú. Cada uno decide, en su casa, qué uso darle al producto", aclara Zoila Soca a sus clientes, y añade: "Te puedo decir que en Suiza se usa como sustitutivo del tabaco".

Una de las principales dudas que los clientes plantean es qué pasaría si les interceptaran el producto en un control policial fortuito.

"Con el tique de compra y mientras el frasco tenga el precinto de seguridad intacto, las autoridades se pueden dirigir a nosotros y les enseñaremos todos los certificados que tenemos", explica.

Los productos más vendidos, por el momento, son los racimos florales (la variedad "Pepa" se terminó en la primera semana de venta) y el aceite de 5 % CBD.