EFEInmaculada Martínez València

Las ventas de lotería de Navidad han mejorado un poco respecto a este verano pero continúan por debajo de las de 2019, afectadas por las restricciones de movilidad de la pandemia de coronavirus y la crisis económica, y se sitúan en un 25 % menos este otoño.

Si la caída de las ventas alcanzó el 30 % entre julio y mediados de septiembre por las limitaciones de movilidad de nacionales y turistas extranjeros, en estos momentos está en un 25 % menos respecto al mismo periodo del año pasado, una pequeña mejora que supera una "muy mala" campaña de verano en que no se produjeron los niveles de reservas y venta habituales.

Con unas ventas focalizadas en diciembre del mayor sorteo del año, el presidente de la Agrupación Nacional de Asociaciones Provinciales de Administradores de Loterías (Anapal), la patronal mayoritaria del sector, José Manuel Iborra, ha señalado a EFE que la venta en ventanilla -que representa un 30 % de media nacional sobre el conjunto- será inferior por las limitaciones en la movilidad que hay en España, a lo que se une una capacidad adquisitiva inferior.

"Aunque la movilidad no se restrinja en su totalidad, continuará habiendo restricciones y la gente va menos a las administraciones a comprar, por eso estimamos que se puede vender entre un 15 y un 20 por ciento menos este año, aunque es una opinión teniendo en cuenta los datos de que disponemos ahora mismo", explica Iborra.

En cuanto a reservas de colectivos -que suponen un 40 % del total-, la situación es similar dado que muchos han dejado de hacer esta actividad este año y los que han continuado, han encargado menos cantidad, un descenso que ya auguraron los administradores de loterías cuando evaluaron la venta a colectivos entre muy mala y regular.

Otro aspecto que está influyendo es el cierre de la hostelería, las limitaciones de aforo en el interior y en la barra, en función de las normas establecidas por las comunidades autónomas.

Hasta ahora, un ciudadano medio compraba un décimo a una administración, otro décimo en un bar y participaciones de colectivos (una comisión festiva, un club...), pero con la reducción de los canales habituales, las ventas van a descender.

Este panorama lleva a que la cantidad de lotería que se ponga a la venta este año vaya a ser menor, aunque las preferencias de los compradores por números con significados especiales no han cambiado y el número 14320 (fecha del inicio del estado de alarma de marzo) fue uno de los que se agotó enseguida.

Respecto a si la venta de lotería de entidades como la Asociación de lucha contra el Cáncer, Cáritas o Cruz Roja se puede ver impulsada este año por la solidaridad ante la crisis sanitaria y económica, Iborra señala que probablemente estas entidades tienen menos personal en la calle y también hay menos flujo de viandantes, pero no cree que vaya a registrar cambios significativos al alza o a la baja.

El presidente de Anapal, asociación con sede social en Valencia y que cuenta con 4.100 administraciones de toda España que dan 14.000 empleos directos, insiste en que un tercio de los despachos de lotería está "en una situación límite" desde hace tiempo, que la pandemia ha agravado tanto por el tiempo que estuvieron cerradas las administraciones por el estado de alarma como por la caída de ventas.

Según Iborra, "estamos hablando de Navidad, que es el 50 % de las ventas anuales de lotería nacional, pero son las ventas en general las que están cayendo, como los sorteos extraordinarios de cada mes, que han funcionado mal".

Alerta de que el sorteo de Navidad arrastra a los posteriores, en concreto el Niño en enero, San Valentín en febrero y el Día del Padre en marzo. Estos cuatro sorteos son "la columna vertebral" de las ventas de todo el año.

Y recuerda que el empleo que generan las administraciones de lotería es de calidad, pues más del 95 % es personal fijo, al tiempo que reclama una actualización de las comisiones, congeladas desde hace dieciséis años. EFE

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