EFEValència

València despide el VII Congreso de Investigación e Innovación en Enfermedades Neurodegenerativas (CIIIEN) con un balance positivo y una mirada optimista hacia el futuro, pues varios científicos han puesto de manifiesto que creen viable una cura para el Alzheimer en un plazo de cinco a diez años

El congreso, inaugurado por la reina Sofía el pasado martes y que acaba en la víspera del Día Mundial del Alzheimer, ha reunido estos días a más de doscientos científicos y otros tantos profesionales sanitarios y familiares de pacientes, que han puesto en común su batalla contra estas enfermedades, especialmente el Alzheimer.

Según un comunicado del congreso, los expertos han hecho balance positivo de los avances en enfermedades neurodegenerativas y han resaltado que la cura para el Alzheimer se vislumbra en tratamientos combinados de fármacos que permitan frenar el avance de la enfermedad, paso previo a la reversión de sus efectos degenerativos.

Este tipo de tratamientos podrían empezar a utilizarse en solo cuatro o cinco años, aunque la vacuna tardaría más, unos quince años, según varios científicos.

Así lo sostienen el investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC y del CIBERNED, José Ramón Naranjo, y el investigador principal de CIBERNED y profesor de la Universidad de Barcelona, Isidro Ferrer, que han coincidido en que la clave sigue estando en mejorar las técnicas para la detección precoz.

En ese campo, la investigadora Agneta Nordberg del Karolinska Institute de Estocolmo explicó cómo la utilización de biomarcadores novedosos a través de la tecnología PET (tomografía de emisión de positrones), permite monitorizar el interior del cerebro mientras la persona vive y medir la cantidad de amiloide y tau (las dos moléculas de proteína cuya agregación define al Alzheimer).

En la misma línea el director científico adjunto de CIBERNED e Investigador del Proyecto Vallecas del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía, Miguel Medina, destacó que, tras años de esfuerzos para hallar una cura farmacológica, una parte importante de los recursos actuales se dedican a identificar biomarcadores que permitan uan detección precoz.

Paralelamente, se intenta desarrollar moléculas que retrasen o bloqueen el progreso de la enfermedad, lo que sería, ha dicho, un cambio de paradigma: de intentar curar a un paciente después de ser diagnosticado, cuando el daño cerebral ya es irreversible, a intentar "curar por adelantado" a quien aún no ha desarrollado síntomas.

El investigador del Gladstone Institute of Neurological Diseases de San Francisco Jorge Palop incidió en la importancia de entender que enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer no afectan a conjuntos aislados de células nerviosas, sino a la red neuronal que constituye el complejo entramado del funcionamiento del cerebro.

La investigadora del CIBERNED y de la Universitat de València Isabel Fariñas resaltó los avances más prometedores en la terapia con células madre, que tienen que ver con el estudio de alteraciones celulares y moleculares provocadas por el deterioro de la capacidad del cerebro para generar dopamina, algo común a varias enfermedades neurodegenerativas.

La red de investigación CIBERNED ha reconocido por la relevancia internacional de sus trabajos a dos jóvenes científicos españoles, a otorgar el Premio al Joven Investigador a Alberto Parras, por su trabajo que relaciona mecanismos moleculares que operan tanto en Huntington como en los de las enfermedades de espectro autista.

Raúl Martínez-Fernández ha recibido el Premio Joven Investigador Clínico gracias al ensayo clínico de una técnica novedosa no invasiva que usa ultrasonidos para un subgrupo de enfermos de Parkinson, para estimular zonas del cerebro donde opera desde fuera del mismo y producir pequeñas interferencias que lo frenan. EFE