EFEMadrid/València

Cuando las altas temperaturas acaloran el ambiente, Madrid activa su protocolo de actuación ante situaciones meteorológicas adversas y cierra o mantiene zonas balizadas en sus parques, una medida también adoptada en Murcia que es contraria a las políticas de la mayoría de ciudades españolas, que los mantienen abiertos en estas situaciones.

En València solo se cierran los parques públicos si se decretan las alertas amarillas o naranjas por lluvia y viento, entendiendo que en periodos de alerta de calor, según fuentes municipales, “es cuando tiene más sentido que los parques y jardines municipales permanezcan abiertos” para aliviar las altas temperaturas con sombra y fuentes.

La restricción de acceso a los parques en Madrid en situaciones de calor extremo, recurrentes durante el último mes, ha avivado un debate en el que partidos como Más Madrid o el PSOE censuran la medida por constituir un “sinsentido”, mientras que el Ayuntamiento de la capital defiende que se trata de una medida aprobada durante el mandato de la anterior alcaldesa, Manuela Carmena (Ahora Madrid).

Y así fue, porque el “Protocolo de actuación ante la previsión de situaciones meteorológicas excepcionalmente adversas y de gestión de incidencias causadas por el arbolado en los jardines del Buen Retiro de Madrid” fue aprobado en la Junta de Gobierno del 6 de junio de 2019 con el Gobierno municipal Ahora Madrid, la antesala de lo que después fue Más Madrid.

La norma establece cuatro niveles de alerta según las variables meteorológicas de viento y nieve: verde (normalidad); amarillo (sin riesgo para la población aunque cabe la posibilidad de caída de ramas o arbolado); naranja (se recomienda el desalojo y balizar zonas de riesgo por caída de ramas y arbolado) y rojo (cierre de los parques por riesgo muy elevado de caída de ramas y arbolado en los jardines).

Episodios como el fallecimiento de un hombre de 38 años por caerle una rama de 400 kilos en el parque del Retiro, en 2014, derivaron en la elaboración de un plan de actuación en 2015 iniciado por la alcaldesa de entonces, Ana Botella, que fue revisado en 2018 tras la muerte de un niño aplastado por un pino, ya en tiempos de Manuela Carmena.

El director general de zonas verdes del Consistorio madrileño, Francisco Muñoz, explicó recientemente que el cierre de los parques históricos en momentos de calor se explica por la longevidad de los árboles, porque al ser viejos y estar vivos, son más susceptibles de sufrir “estrés” por temperatura, velocidad del viento o humedad relativa del suelo.

MURCIA, EXCEPCIÓN COMO MADRID

Murcia es una de las pocas ciudades que contemplan las altas temperaturas como un condicionante a la hora de cerrar parques.

Las alertas meteorológicas de la capital de la región murciana también incluyen fuertes vientos, lluvias torrenciales o noches tropicales.

El pasado mes de abril se aprobó un protocolo de actuación en parques y jardines para dar entidad jurídica a los cierres preventivos de estas zonas verdes.

EL RESTO DE CIUDADES NO CONTEMPLAN EL CALOR A LA HORA DE CERRAR PARQUES

Las altas temperaturas no son un condicionante a la hora de cerrar los parques públicos en el resto de ciudades españolas, si bien sí se restringe el acceso por otras variables climatológicas como lluvias torrenciales o fuertes vientos.

En Andalucía, algunos ayuntamientos recurren al cierre de parques en circunstancias de meteorología adversa, como el fuerte viento o la lluvia intensa, especialmente en ciudades costeras como Cádiz y Almería aunque también en Sevilla y Córdoba, pero no por las altas temperaturas, ya que en casos como el de las capital cordobesa, se utilizan como refugio para combatir el calor.

Lo mismo ocurre en Aragón, donde no está previsto el cierre de parques por calor, sino que lo marca el viento o las intensas nevadas como las que caen en Teruel, donde solo en este tipo de ocasiones se han cerrado las zonas verdes o en aquellas que, de manera puntual, aconseja la Policía Local.

Los principales parques urbanos de Asturias, como el Campo de San Francisco, en el centro de Oviedo, y el Isabel la Católica, en Gijón, se cierran siempre que hay episodios de viento para evitar problemas con la caída de ramas y árboles, muchos de ellos ya centenarios, pero no por las altas temperaturas.

En A Coruña, cuando hay alertas por fuertes rachas de viento, cierran algunos parques y acordonan ciertas zonas, especialmente parques infantiles, zonas de columpios o toboganes, aunque no constan cierres de parques por temperaturas extremas.

Ante fuertes vendavales, Barcelona activa el protocolo del Plan de Actuación Municipal de Emergencias y cierra los parques de la ciudad que cuentan con verjas y puertas, pero no así en el caso de calor extremo, en tanto que se consideran “refugios climáticos” a la hora de mitigar sus efectos.

Casi todas las ciudades de Castilla y León cierran algunos parques por fuerte viento, como Campo Grande en Valladolid y el parque de los Jesuitas en Salamanca, pero nunca por el exceso de temperaturas.

De la misma forma, las capitales de provincia de Castilla-La Mancha tampoco restringen el acceso a los parques públicos por calor, aunque en Toledo y Albacete sí se cierran cuando se activan alertas meteorológicas por fuertes vientos y tormentas, según los protocolos aprobados.

En Logroño, capital de La Rioja, el Ayuntamiento confirmó a Efe que “nunca” se han cerrado los parques por olas de calor.

A raíz de episodios de desplomes de palmeras tumbadas o partidas por el viento, el Ayuntamiento de Palma de Mallorca tiene establecido un protocolo de cierre de áreas con mayor riesgo por fenómenos meteorológicos adversos, que implican la restricción del tráfico rodado y el paso peatonal en espacios públicos en espacios donde hay árboles viejos.

Las altas temperaturas tampoco suponen el cierre de los parques públicos en el País Vasco, donde sí se clausuran en el caso de fuertes temporales de viento ante el riesgo de caída de ramas o derrumbe de árboles.