EFEValència

¿Se puede divulgar la salud sexual con humor? Ese es el objetivo de "Malvalandia", un libro lleno de anécdotas vividas en una Unidad de Salud Sexual y donde su autora, la médica de Familia Mónica Molner, corrobora la falta de información y los tabúes que todavía hay sobre este tema y además homenajea a reconocidos humoristas españoles, algunos ya desaparecidos.

Frases o ideas expresadas por Eugenio, Gila, Chiquito de la Calzada, Martes y Trece, José Mota o Eva Hache dan paso a comentarios, preguntas o "frases berlanguianas" dichas por pacientes que han acudido en la última década a la consulta donde trabaja Molner, quien aprovechó la pandemia para escribir el libro, que ha sido ilustrado por Mónica Lalanda e incluye códigos QR para acceder a actuaciones de los cómicos.

Mónica Molner (València, 1973), que quiso ser artista, profesora de ciencias y misionera antes de licenciarse y especializarse en Medicina Familia y Comunitaria, confiesa en una entrevista con EFE que le "impactó" y "encantó" descubrir el mundo de la planificación familiar, donde se ofrece una "visión holística" de la mujer, y desde 2012 trabaja en la Unidad de Salud Sexual Reproductiva Malvarrosa.

En esta década ha podido reunir muchas anécdotas, algunas de las cuales ha plasmado en dos libros anteriores -"Allioli en la Malvarrosa" y "Universo Malva-Free"-. Los tres han sido editados por ella, dedica parte de los beneficios a causas benéficas, el último a PayaSOSpital, y aunque en todos usa el humor y la ironía, los dos primeros los "envuelve" en una "banda sonora especial" y en el tercero homenajea a los cómicos.

El "¿Cómo están ustedes?" de los 'payasos de la tele' da pie a anécdotas como la de una mujer que confesó: "Mi marido la tiene muy grande y tenemos un sexo muy salvaje"; u otra que aseguró: "Yo para qué quiero el DIU si solo me la mete por detrás, vengo para que me lo quiten".

El cuerpo humano "sigue siendo un desconocido", afirma Molner, que en el capítulo dedicado a Eugenio incluye frases de pacientes como "la primera vez que lo haces, no te puedes quedar embarazada", "si lo haces con la regla, no te quedas embarazada" o "si lo haces de pie, no te quedas embarazada".

Gila protagoniza el momento del libro en el que la doctora habla de las consultas telefónicas, en algunas de las cuales han soltado perlas como "tengo mis óvulos congelados en el IVI, ¿puedo traerlos en una neverita a la (sanidad) pública?" o "con una relación anal, ¿el semen se infecta?".

Al recordar el "momento empanadilla" de Martes y Trece rememora frases de pacientes como "doctora, me han dicho que tengo un quiste hidráulico" o palabras como espermatozoide cambiadas por "esperamoide".

Con Los Morancos, afirma que ha pensado en ellos como protagonistas de frases que han dicho las pacientes como "me puse una pastilla en el chichi y me dio diarrea" o, por sufrir un picor insoportable, "tengo el chocho que me lo hago a cachos".

"Siempre intento ser muy básica y entendible; durante la pandemia pensé que hacía falta algo de risa y que el humor nos saca de muchos problemas. En 'Malvalandia' vamos a aprender salud sexual en un idioma que va a entender todo el mundo", destaca esta médica de Familia.

EN JÓVENES, LA SEXUALIDAD ES PURA GENITALIDAD

Divulgadora sobra la salud sexual en redes sociales -tiene un canal en YouTube, colabora en algún medio de comunicación y prepara en Instagram la Enciclopedia de la salud sexual-, afirma que los adolescentes han adelantado la edad de inicio de las relaciones sexuales, "sobre todo con penetración. Piensan que es un coito y ya está, es pura genitalidad" y asumen "riesgos innecesarios", como no usar preservativo porque "no hay miedo".

Asegura que denunciaría el reguetón, que más que una música lo considera un "tipo de perturbación", critica el "exceso de 'influencers'" que con millones de seguidores dan informaciones "muy sesgadas y muchas veces falsas", y asevera que si en los centros escolares no hay educación sexual antes de Secundaria "estamos llegando tarde".

También explica que siguen existiendo tabúes, como mujeres que les "ruboriza pensar en la regla" o les da vergüenza hablar de su zona genital o contar que tienen pérdidas de orina.

"Es una sensación de que estamos retrocediendo en el tiempo", indica para añadir que también observa "grandes diferencias culturales" en temas como la anticoncepción o la menstruación. EFE

Concha Tejerina