EFEValència

Se llama Oleksandr Petryschenko, tiene 23 años y una mano operada por el cirujano valenciano Pedro Cavadas que le permite trabajar en lo que le gusta, la informática, y no tener que empuñar un arma en su país, Ucrania. Su minusvalía y un convenio le han permitido encontrar trabajo en Valencia y salvar la vida.

Este joven de Lisova ha contado su experiencia este viernes a Efe durante un encuentro promovido por la empresa tecnológica Lãberit y la Fundación Juntos por la vida, ambas valencianas, para presentar el convenio de colaboración entre estas entidades que permite contratar a todos los refugiados ucranianos que tengan conocimientos informáticos.

Debido a la minusvalía que padece en esa mano que le operó Cavadas hace unos años, cuando vino a Valencia con la citada ONG como "niño de acogida", Sasha -como le llaman familiarmente- ha podido salir de su país y no ha tenido que quedarse como el resto de hombres a defenderlo de la invasión rusa.

Sasha dispone de conocimientos informáticos, que ha adquirido al estudiar en dos universidades de Kiev -ingeniería informática y técnica y programación-, y este viernes comienza a trabajar en el área de sistemas y ofreciendo soporte técnico en Lãberit.

En Ucrania "trabajaba como profesor de informática y profesor de español en una universidad y un colegio, porque al haber vivido en Valencia he conseguido aprender hablar español", según relata a Efe para añadir que diseñó para los niños "un mapa para que supieran dónde estaban los supermercados más cercanos, los hospitales y posibles rutas por si tenían que huir" ante la amenaza bélica.

Este joven cuando recuerda sus días en Ucrania se muestra muy afectado y los califica de "difíciles", porque "cada día pensabas en cómo sobrevivir y en salvar a tu familia".

Y uno de los días en que estaba trabajando en el sótano de su casa cayó una bomba: "Ahí me di cuenta de que tenía que huir, y lo primero que metí en la mochila fue el 'router', el ordenador y unos calzoncillos".

Ahora se encuentra con su familia de acogida en Jalance (Valencia) mientras su familia biológica se encuentra en Madrid, aunque de sus seis hermanos dos de ellos están en Ucrania, uno de ellos en el frente "porque tiene la carrera de militar", explica.

Carlos Pujadas, primer ejecutivo de Lãberit, añade que el acuerdo surgió a raíz de su "especial sensibilidad" por Ucrania al haber adoptado a un niño ucraniano.

Gracias a la colaboración con la presidenta de la Fundación Juntos por la vida, Clara Arnal, ambas partes han alumbrado un acuerdo que permitirá "dar trabajo a todos los refugiados informáticos que vengan de Ucrania".

Con este proyecto "queremos transformar el drama humanitario que muchos jóvenes viven allí en una oportunidad laboral en España. Sasha es el primero de muchos jóvenes que trabajarán con nosotros", ha añadido para apuntar que cada año se suman 100 personas a la plantilla de la empresa y ahora suman ya 900.

El vicepresidente de la Fundación Juntos por la Vida, Jesús Rodríguez, señala por su parte que la organización estaba centrada en traer a refugiados ucranianos a España (lo llevan haciendo desde la invasión rusa a través de autocares y aviones), "pero ahora parece que la gente no quiere salir".

"Por eso estamos intentando reconstruirles sus casas y a los que están en Valencia, buscarles trabajo", añade.

Ambas partes harán una labor de intermediación entre las personas refugiadas y potenciales empresas contratantes como Lãberit, la Cámara de Comercio de Valencia y el Colegio de Ingeniería Informática de la Comunidad Valenciana, que se suman para ofrecerles posibilidades laborales.

María del Mar Benlloch