EFELydia Ferrando Castelló

La pandemia ha pillado a muchos estudiantes extranjeros en pleno Erasmus y algunos de ellos, confinados en Castelló, han optado por quedarse: no solo por el altísimo precio de los billetes de avión, en caso de que los haya, sino también por el temor a llevar el coronavirus a sus familias.

La Agencia EFE ha podido hablar con varios de estos estudiantes, que llevan este estado de alarma entre la paciencia ante la reclusión forzada, la esperanza en que todo esto finalice y el temor a cómo estarán sus familiares en sus dispares lugares de origen.

BRANDT NAU, CHINA

Braundt Nau es residente de Hong Kong, estudia un máster internacional en la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló y explica a EFE que el brote le pilló cuando estaba en Lisboa (Portugal) con sus padres y con la idea de volver a Castelló el 16 de abril, pero al conocer que se iban a cerrar las fronteras, decidió volver a la ciudad castellonense y sus padres regresaron a China.

"Ellos querían que me fuera, pero yo quise quedarme en España, al principio por un par de semanas para empaquetar mis cosas y luego volver a Hong Kong, pero los vuelos empezaron a ser bastante caros, por lo que decidí quedarme en mi casa. Aquí me siento segura y no puedo contagiar a mi familia, ahora que ahí va a mejor", argumenta.

A pesar de los intentos de su familia para que vuelva a casa, Braundt está segura de que cuando todo termine lo primero que hará será irse a la playa con sus amigos y disfrutar de las fiestas de España, pero también volará hasta su lugar de residencia para estar con sus padres y sus gatos, pasear por los campos de Hong Kong -que ella considera una maravilla- y disfrutar de su tan añorada comida.

CAMILLA, ITALIA

Camilla es de Roma, estudia Lengua y Literatura y, desde el momento en el que empezó a haber casos de COVID-19 en España, ella decidió quedarse, porque sabía que "no era buena idea volver a Italia, cuando la situación ahí era y es mucho peor".

"Fue más por un tema de seguridad. Yo sé que no es fácil vivir sola, pero no es mi caso porque a lo largo de estos meses he conocido a gente muy buena que no ha querido dejarme sola; de hecho, ahora estoy viviendo en la casa de una familia española que me ha acogido", afirma.

Para ella, la situación que atraviesa Italia es muy dura -"toda mi familia está allí", remarca- pero cuando toda la pandemia pase, tiene claro que se irá a visitar la "Bella Roma" y abrazará a su familia.

MAGDALENA, CHILE

Pero todavía hay personas que tienen más lejos su tierra, como es el caso de Magdalena, chilena y estudiante de Periodismo en la UJI. Ella ha intentado volver a su país más de una vez, pero "la gran mayoría de los vuelos ha sido cancelada, y los que hay en activo son muy caros".

Explica que su familia está preocupada por su estancia en España, sobre todo porque durante estos últimos días ha sufrido ataques de ansiedad al no poder continuar con su intercambio de forma "normal", ni poder salir a la calle, una de las cosas que más echa de menos: "Pasear por Castellón libremente, ir a cafeterías y disfrutar del día fuera de casa", cosas que hará cuando pueda salir de ella, asegura.

DAVID, COLOMBIA

Por su parte, David, de Bogotá (Colombia), estaba realizando el máster en la capital de la Plana cuando la situación se empezó a complicar en España y se planteó volver a su país, pero debido a que los vuelos a Latinoamérica salen en su mayoría desde Madrid y Barcelona, lugares donde la propagación del virus cada vez era mayor, decidió quedarse en Castelló por unos meses más.

"Además, mi madre sufre enfermedades cardiovasculares, y por seguridad de ella y de mi familia he decidido quedarme y no salir de España", defiende David, aunque eso suponga tener que quedarse en un lugar que apenas conoce y con compañeros de piso, ya que él preferiría estar con su familia: "Lo más complicado es estar lejos de tus seres queridos sin saber si los vas a volver a ver". EFE

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