EFEValència

La científica Pilar Mateo (València, 1959) asegura en una entrevista con la Agencia EFE que prefiere la música que invita a bailar, que no le gusta la gente cobarde, que no tiene secretos y que el día menos pensado termina su carrera de piano o entra en un coro a cantar.

PREGUNTA: Si no se hubiera dedicado a la investigación, ¿qué le hubiera gustado ser?

RESPUESTA: Quizá arquitecta.

P: ¿Cree en algo o en alguien?

R: Sí, creo que hay algo por encima de todos nosotros. Pero como dijo Kant, hay un límite en las cosas que los humanos podemos llegar a saber.

P: Sobre filias y fobias, ¿qué es lo que más odia y lo que más ama?

R: No me gusta la gente cobarde y valoro mucho a la gente emprendedora que arriesga, sobre todo si son mujeres 'valientAs'.

P: ¿Tiene alguna preferencia literaria?

R: Me gustan en general los libros de arte y de diseño.

P: ¿Cuál ha sido el último libro que ha caído en sus manos?

R: 'Los Europeos', de Orlando Figes. Es un libro excelente sobre cómo el ferrocarril impulsó el desarrollo de la cultura europea en el siglo XIX.

P: ¿Alguna mascota, en la actualidad o en su infancia?

R: No, porque a los animales hay que darles mucho cariño y dedicarles tiempo, y de eso dispongo muy poco.

P: ¿Qué música no falta en su vida?

R: La buena música me gusta toda. En general, me gusta la música que invita a bailar.

P: Cuando tiene un minuto libre, ¿con qué o quién le gusta pasarlo?

R: Con mi madre. Ella a su edad, y en la situación en la que está, es como si fuera un bebé y disfruto mucho en casa con ella. Aparte, me encanta estar con mi marido, me río mucho con él. Es el cómplice perfecto en mi vida.

P: Sorpréndanos: el día menos pensado...

R: Termino mi carrera de piano o entro en un coro a cantar.

P: ¿Qué prefiere, series de televisión o cine?

R: Ahora, series de televisión. Secuela sin duda del COVID.

P: ¿Alguna manía o superstición?

R: No me gustan los peces en las casas.

P: ¿Teme a algo o a alguien?

R: Las personas somos memoria. Sin ella, estamos, pero no somos.

P: ¿Tiene tiempo para practicar algún deporte?

R: No, pero camino mucho.

P: ¿Colecciona algo?

R: Ahora no. Hace muchos años coleccionaba cucharitas de café de todas las partes del mundo donde iba.

P: ¿Cómo se desenvuelve en la cocina, es cocinillas o prefiere que le cocinen?

R: Me gusta improvisar en la cocina y lo hago cuando puedo.

P: ¿Su plato favorito?

R: La paella valenciana.

P: ¿Cuáles son sus aficiones?

R: Sobre todo viajar y el diseño de interiores.

P: ¿Tiene algún sueño por cumplir?

R: Sí, lograr erradicar la transmisión vectorial de enfermedades como el dengue.

P: ¿Cómo quiere que le recuerden?

R: Como alguien a quien todo el conocimiento le atraía, pero ninguno le ataba.

P: ¿Tiene algún viaje pendiente?

R: Varios. Me gustaría volver a México, Brasil y a Bolivia. Y conocer Japón, Turquía y Australia.

P: ¿Qué lugar elegiría para perderse?

R: Uno lleno de gente, como Roma.

P: Su vida profesional ha sido y es bastante intensa, ¿qué hace para desconectar?

R: No desconecto casi nunca, porque la creatividad me gusta y siempre la tengo rondando la cabeza. Vivo siempre muy intensamente.

P: ¿Qué tres cosas se llevaría a una isla desierta?

R: No quiero estar en una isla desierta. La vida tiene sentido en sociedad, no en soledad. Me llevaría cualquier medio de transporte que me sacara de allí.

P: ¿Qué piensa hacer en verano?

R: Me gustaría poder volver a reunirme con nuestros amigos, sin pantalla telemática de por medio. Y si la situación lo permite, me gustaría ir a Brasil, por un proyecto de control del dengue.

P: ¿Prefiere playa o montaña?

R: Playa, sin lugar a dudas.

P: ¿Qué es lo que nunca falta en su bolso?

R: Ja, ja, demasiada indiscreta esa pregunta.

P: ¿Es más amiga de las nuevas tecnologías que de la época analógica? ¿Se mueve bien en las redes sociales?

R: Cuando empezó internet pensé que no iba a utilizar esa tecnología. Ahora es imprescindible. Me defiendo con lo básico, y en las redes sociales tengo poco tiempo para centrarme en ellas.

P: ¿Cuál es el regalo más especial que le han hecho?

R: Quizás un tacú de moler maíz, que me regalaron las mujeres guaraníes como agradecimiento por mi labor en contra del mal de Chagas.

P: ¿Tiene algún secreto confesable?

R: Secreto y confesable son dos palabras que se llevan muy mal; casi tan mal como compaginar la fama con la soledad. No tengo secretos.

Por Concha Tejerina