EFEValència

Un ingeniero industrial valenciano ha desarrollado un respirador capaz de ser utilizado en pacientes con distrés respiratorio grave por COVID-19 que, a diferencia de los Ambu mecanizados, permite un control total de las respiraciones que llegan al paciente puede ser utilizado durante dos semanas en casos graves.

Según un comunicado del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana (COIICV), el proyecto, desarrollado por Damià Rizo Morant en colaboración con un equipo multidisciplinar, está basado en una turbina que incorpora un conjunto de sensores para regular la presión de salida de aire que se envía al paciente.

El prototipo ha pasado ya la fase de simulación en pulmones y experimentación en animales, y actualmente está en fase de certificación de compatibilidad electromagnética y de seguridad eléctrica y a falta de la aprobación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para su ensayo clínico con pacientes en hospitales.

El Acute-19 es un "respirador" (ventilador bilevel para Ventilación Controlada por Presión) cuyo mecanismo tiene capacidad de ajuste de los parámetros de presión inspiratoria, espiratoria, frecuencia respiratoria y relación inspiración/espiración, con regulación exacta de la presión de salida de aire que se envía al paciente.

Una de sus ventajas principales es que "permite ser utilizado por aquellos pacientes más graves de COVID-19 que desarrollan cuadros de neumonía grave con distrés respiratorio y que tienen que estar conectados durante semanas a este tipo de aparatos en UCI", subraya Rizo, quien precisa que también puede ser utilizado fuera de las UCIs y dar soporte ventilatorio a pacientes no intubados.

El director ingeniero del proyecto dirige la empresa Darimo Carbon SL, especializada en la producción de componentes de bicicleta ultraligeros en fibra de carbono, y concibió la idea de este respirador cuando en Italia se empezó a hablar de que la carencia de este tipo de maquinaria ante los primeros casos graves de COVID-19.

Para desarrollarla, ha contado con la ayuda de profesionales como José Ramírez, profesor del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Córdoba; José Miguel Alonso, licenciado en medicina y especialista en anestesiología y reanimación en el Hospital La Fe de València, o Laura Sánchez, urgencióloga.

El prototipo ya ha pasado la fase de prueba con simuladores pulmonares y la de experimentación animal en una prueba con ovejas en la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y a finales de esta semana se hará la fase de compatibilidad electromagnética y de seguridad eléctrica en el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE).

A partir de aquí, y con el proyecto definitivo, se gestionará el último paso, la aprobación por parte de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, dependiente del Ministerio de Sanidad, de los ensayos clínicos que se llevarían a cabo en hospitales.

Para llegar a la fase de comercialización, serán necesarios algunos meses más, ya que se necesita el examen de marcado tipo CE, si bien el ingeniero explica que con la fase de ensayos clínicos ya podrían "salvar vidas", que es su objetivo, y que están listos para "materializar la fabricación de más 100 respiradores y su producción a gran escala".