EFEValencia

La pérdida media de peso en un paciente al que se le ha implantado un balón intragástrico se encuentra entre 14 y 16 kilos a los seis meses, pero sólo será efectiva si existen cambios en los hábitos alimenticios y una supervisión profesional mantenida en el tiempo.

Esta pérdida de peso, que según indica el doctor Juan Antonio Casellas, especialista de la Unidad de Obesidad de Quirónsalud Alicante, “solo se hará efectiva si el paciente realiza dieta acompañada de ejercicio”.

El especialista advierte además de que la pérdida de peso conseguida con un balón intragástrico solo es permanente en aquellos pacientes que han logrado cambiar sus hábitos de alimentación y ejercicio de manera sostenida en el tiempo, ya que sin esas dos premisas existe una alta posibilidad de recuperar el peso perdido en menos de tres años.

Por este motivo el doctor Casellas recomienda la supervisión continua de un equipo de profesionales para poder mantener la pérdida de peso.

Los pacientes que se someten a una cirugía endoscópica de balón intragástrico pierden la mayoría del exceso de su peso transcurridos tres meses desde la intervención, pasado ese tiempo, la pérdida se va ralentizando y perdiendo su efectividad, afirma el especialista de Quirónsalud Alicante.

La técnica del balón intragástrico consiste en una esfera de látex llena de suero fisiológico que se coloca vía endoscópica en el estómago bajo sedación y sin necesidad de ingreso del paciente. “Su principal efecto”, explica el doctor Casellas, “es la disminución de la motilidad del estómago reduciendo el tiempo de vaciado tras la ingesta de alimentos y provocando, en la mayoría de los casos, una sensación de saciedad temprana durante las comidas”.

Esta técnica está indicada en aquellos pacientes que padecen sobrepeso o la denominada obesidad tipo I, es decir que su índice de masa corporal (IMC) sea menor de 29 y que ya hayan intentado perder peso con dietas previamente y no hayan conseguido resultados.

En la mayoría de los casos, la obesidad y el sobrepeso llevan consigo comorbilidades y enfermedades graves como son la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipemia, hígado graso y artropías en los miembros inferiores y espalda, entre otras.

“Este tipo de patologías tan graves pueden hacer candidato a la cirugía bariátrica a pacientes con obesidad tipo I y II, es decir que su índice de masa corporal se encuentre entre treinta y treinta y cinco”, indica el doctor Carlos Sala, cirujano bariátrico y jefe de las Unidades de Obesidad de Quirónsalud Alicante y Valencia.

“Las cirugías bariátrica y metabólica”, explica el doctor Sala, “son la mejor opción terapéutica para este tipo de obesos y han demostrado tener una mayor efectividad transcurrido el tiempo, es decir, el efecto es continuado, si bien es fundamental que sirva para que estos pacientes modifiquen sus hábitos hacia otros más saludables, tanto con la dieta como con el ejercicio físico”. EFE