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La Policía Local de Alicante ha impuesto 80 denuncias, ha cerrado un establecimiento y ha disuelto cuatro botellones en una noche dentro del operativo desplegado para controlar y vigilar el uso de las mascarillas, hacer cumplir las medidas de seguridad, las fiestas en viviendas y la prevención del consumjo de alcohol en vía pújblica para hacer frente a la pandemia.

Según un comunicado de la concejalía de Seguridad del Ayuntamiento de Alicante, los agentes han denunciado a 37 personas por consumo de alcohol en vía pública, levantado una docena de actas por no llevar mascarilla, cinco denuncias por generar ruido, y dos por tenencia de drogas.

Asimismo, ha intervenido en la calle General Elizaicin, en un bar abierto a las 03.20 horas, y ha sido desalojado al comprobar en una inspección que tenía clientes en su interior. Los agentes lo han cerrado y levantado acta por estar abierto al público fuera del horario permitido.

También han disuelto cuatro botellones en el Parque de la Ereta, Monte Tosal, Flora de España y Plaza del Carmen, y atendido una decena de quejas por ruido en viviendas por fiestas privadas que han sido denunciadas, y ocho por ruidos en vía pública.

El concejal de Seguridad, José Ramón González, ha destacado “la eficacia del nuevo operativo especial organizado por la Policía Local este fin de semana con refuerzo para incrementar los controles, inspecciones y vigilancia, así como la presión policial con más de ochenta sanciones”.

Ha hecho un llamamiento “a la prevención, responsabilidad y cumplimiento de todas las medidas para contener la pandemia y evitar restricciones que serían muy perjudiciales para nuestra ciudad”.

En los controles de tráfico de alcoholemia y velocidad llevados a cabo en tanto en ciudad como playas en esta madrugada, la Policía ha denunciado a 16 vehículos por exceso de velocidad, con cinco alcoholemias administrativas y tres judiciales, dos por carecer de la ITV, y una con un permiso de conducir no válido.

A media noche, la Policía Local ha localizado por la calle Bazán a un varón que pasea llevando un perro potencialmente peligroso atado y sin bozal y ha comprobado que no era titular del animal ni tampoco tenía licencia que le autorizara a llevar un perro de esas características ni seguro.

Al requerir que pusiera el bozal al perro, el animal se mostró agresivo hacia su portador y llegó a morderle, según las fuentes, que han indicado que cuando le notificaron que el can sería retirado a la Protectora de animales, se negó y comenzó a gritar a los agentes.

El hombre fue detenido tras agredir a los agentes por un presunto delito de atentado contra la autoridad, y un Policía Local herido en la intervención, según las fuentes, que han indicado que el perro también mordió al trabajador de la Protectora de Animales que lo estaba retirando.