EFECastelló

La Audiencia Provincial de Castellón ha condenado a nueve años de prisión, por un delito continuado de agresión sexual a menor de 16 años con prevalimiento y otro de maltrato habitual en el ámbito familiar, a un hombre que sometió a tocamientos mediante el uso de la fuerza a la hija, menor de edad y con una discapacidad, de su pareja sentimental.

La Sección Segunda de la Audiencia le impone el pago de una indemnización de 15.000 euros a la víctima por los daños morales que sufrió, así como la prohibición de acercarse a menos de 500 metros o de comunicarse con ella por cualquier medio durante un total de 20 años, según han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

El condenado queda además inhabilitado para el ejercicio de cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conlleve contacto regular y directo con menores de edad durante seis años y deberá cumplir por el mismo periodo una medida de libertad vigilada.

El hombre convivía con su pareja sentimental y con la hija de ésta, respecto de la que ejercía como padrastro, en un domicilio de Castellón. Según el relato de hechos probados de la sentencia, inicialmente el acusado le dio un trato correcto a la niña, que padecía una discapacidad visual de un 80 % y un trastorno del lenguaje.

Sin embargo, cuando la víctima cumplió los 14 años, el penado comenzó a someterla a constantes actos de violencia física y contra su integridad moral.

El hombre aprovechaba los momentos en los que la madre se ausentaba de la vivienda por motivos de trabajo para darle puñetazos en la cara, patadas en las piernas y apretones en el cuello a la menor, a la que en una ocasión llegó también golpear con un cinturón en la espalda.

Además, según la resolución judicial, se aprovechó de que la niña estaba desvalida para amedrentarla con humillaciones e insultos.

En el año 2017, cuando la perjudicada tenía 15 años de edad, en al menos dos ocasiones, el hombre la tiró al suelo en una zona común de la casa, se colocó encima de ella para vencer su resistencia y le realizó tocamientos y apretones en sus zonas íntimas. El condenado le decía que hacía eso para jugar o para enseñarle formas de protección frente a los hombres.

La sentencia no es firme y se puede recurrir ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.