EFEValència

La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 46 años por su presunta implicación en los delitos de conducción temeraria agravada, conducir bajo la influencia del alcohol, negativa a someterse a las pruebas de alcohol y drogas, receptación de mercancía robada y contra la propiedad industrial, tras encontrar 95 artículos de telefonía valorados en 60.000 euros.

Según fuentes policiales, la central operativa de Tráfico de València emitió un aviso sobre una conducción temeraria que hacía un tráiler en la zona de la autovía A-7, una situación que provocó el aviso de muchas llamadas de usuarios de esta autovía y por el que se estableció un dispositivo para encontrar al camión.

La patrulla del Destacamento de Tráfico de Xàtiva logró localizar al tráiler en el kilómetro 383, a la altura de Alberic, mientras observaba cómo el vehículo circulaba en zigzag, de uno a otro carril, y creaba "un peligro tan evidente que los demás vehículos no se atrevían a adelantarlo", han indicado fuentes policiales.

Los agentes consiguieron parar al tráiler y comprobaron que el conductor, de origen marroquí, parecía estar bajo la influencia de bebidas alcohólicas, por lo que intentaron someterlo a las pruebas, "presentando una intoxicación etílica tan importante que el conductor era casi incapaz de bajar de la cabina del camión", según han asegurado desde la Guardia Civil.

En repetidas ocasiones se le intentó hacer la prueba, aunque se negó a someterse a ningún tipo de test de alcohol o drogas de abuso.

Durante el registro de la cabina del vehículo, se localizó junto al volante una botella de whisky casi vacía y ocultas entre unas mantas se observaron una bolsas en cuyo interior aparecieron unos paquetes azules que contenían multitud de aparatos de telefonía de última generación.

Una vez abiertos todos los embalajes, los agentes encontraron 95 dispositivos electrónicos de diferentes marcas entre teléfonos, tabletas y auriculares inalámbricos, todos ellos últimos modelos y con una valoración en su conjunto que se estima ronda los 60.000 euros.

La Guardia Civil ha constatado que los teléfonos y demás aparatos fueron sustraídos en su mayoría en diferentes poblaciones de la provincia de Barcelona, así como en otros lugares más lejanos, como Francia y Alemania.

De la investigación abierta se han podido esclarecer ya más de 28 robos y se han devuelto a sus legítimos propietarios, entre ellos colegios a los que habían sustraídos las tabletas de los alumnos, muchos de los terminales robados.

El detenido ha pasado a disposición del Juzgado de Guardia de Alzira.