La Audiencia de Alicante ha condenado a dos años y un día de prisión a un joven de 24 años, de Elda, por propinar un puñetazo que dejó con pérdida de olfato y audición a un desconocido que intentaba mediar en una pelea.

El enjuiciado ha sido condenado por un delito de lesiones a raíz de esa agresión a la víctima, que quería calmar una pelea en la que se había visto envuelto uno de los amigos del procesado.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 22.45 horas del 26 de diciembre de 2017 a las puertas de un pub del municipio de Sax (Alicante), cuando el acusado se encontraba en el acceso del local de ocio junto a dos amigas.

La sentencia considera probado que, en ese momento, el procesado se percató de la pelea en la que estaba involucrado un conocido suyo, se acercó y, sin mediar palabra, le asestó un puñetazo en la cabeza al joven que se encontraba mediando en la trifulca.

El agredido cayó al suelo por la virulencia de la agresión y se golpeó con el bordillo de la acera, un impacto que provocó que el joven tuviese que recibir asistencia médica hasta el punto de permanecer hasta 16 días ingresado en el hospital.

Además, requirió un total de 71 jornadas para completar su curación hasta que recibió el alta después de que se le diagnosticasen secuelas consistentes en pérdida de olfato (anosmia) y pérdida auditiva en el oído derecho de 20 decibelios, según la sentencia.

El acusado aseguró en el juicio que, al ver la disputa, se dirigió al agredido para decirle que se fuera y que se encontraba muy borracho. Además, explicó que fue la víctima quien le dio un empujón a él, por lo que respondió dándole un manotazo en la cara "como un acto reflejo para apartarlo". Entonces, el agredido cayó al suelo.

De igual modo, respecto a la pérdida de audición diagnosticada al agredido, el acusado negó que pudiese ser una consecuencia del golpe al sostener que pudo producírsela durante el desempeño de un cargo representativo de las fiestas de Moros y Cristianos de Sax y de su participación en los actos de disparo con arcabuces.

La pareja del acusado, que declaró como testigo, también corroboró esa versión en el juicio. Sin embargo, el tribunal de la Sección Primera considera que ese relato queda plenamente desvirtuado por el resto de prueba practicada.

Según la sentencia, la víctima aseguró que él se había limitado a decirle al amigo del acusado que regresase al interior del pub, al verle discutir con un señor. Además, explicó que él no vio quién le agredió y que no recordaba nada más tras recibir el golpe. En esta línea, indicó que había bebido, pero no de forma excesiva.

El resto de los testigos presenciales que declararon en la vista, hasta cinco, corroboraron que el procesado asestó un fuerte puñetazo a la víctima y no un manotazo. De igual modo, el tribunal incide en que los informes periciales médicos confirmaron la naturaleza del golpe y que las secuelas de pérdida de olfato y de capacidad auditiva no habían sido provocadas por la participación en actos festeros relacionadas con el disparo de arcabuces.

La sentencia considera al acusado responsable de un delito de lesiones con la agravante de alevosía, al considerar que asestó el puñetazo a la víctima en un ataque por sorpresa.

Además de la privación de libertad, el tribunal resuelve que el condenado deberá indemnizar al agredido con el pago de una suma de 23.994 euros. La sentencia es recurrible en apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) en el plazo de diez días desde su notificación.