EFECastelló

El Equipo de Investigación del Seprona de la Guardia Civil de Castellón investiga a un hombre de 66 años como supuesto autor de un delito contra la fauna, al tener colocados tres cepos en una finca rústica, una técnica prohibida para la práctica de la caza al ser medios no selectivos.

Al parecer, los agentes supieron que un perro se había quedado atrapado en uno de los cepos, cuando la dueña y otra persona tuvieron que ayudarle a salir. El animal requirió asistencia veterinaria para el tratamiento de las lesiones sufridas, según un comunicado de la Guardia Civil.

Tras inspeccionar el lugar de los hechos, los agentes del Seprona observaron una parcela cercada en su totalidad por una valla metálica con dos agujeros de acceso por los que el can había entrado, y localizaron los cepos listos para la captura de los animales que accediesen a la parcela, sobre todo conejos.

Los agentes intervinieron y retiraron los cepos, y procedieron a la localización, identificación e investigación del propietario de la finca, un varón de 66 años, como supuesto autor de un delito contra la fauna, tipificado en el artículo 336 del Código Penal, al utilizar para la caza medios no selectivos y prohibidos expresamente por la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.