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La Guardia Civil de Alicante ha investigado a una persona que trató de subir a un avión con una maleta de mano en la que llevaba 46 ejemplares de tortugas y cangrejo vivos.

Dentro del equipaje, los animales se encontraban envueltos en plástico para que no se movieran, lo que habría provocado su asfixia en poco tiempo si no hubieran sido detectados por los agentes.

En una de las inspecciones que realiza la Guardia Civil en los aeropuertos al equipaje de mano mediante el escáner de rayos x, el pasado 11 de mayo, en los filtros de seguridad del área de salidas del aeropuerto Alicante-Elche, los agentes detectaron una maleta con un contenido sospechoso.

Su propietaria era un pasajero que se disponía a embarcar en un avión con destino a Dinamarca, han informado este sábado fuentes de la Guardia Civil.

Los agentes le pidieron que abriera la maleta y comprobaron que la llevaba llena de tortugas y cangrejos vivos, algunos envueltos en papel de plástico transparente y otros dentro de cajas, o hasta precintados para que no pudieran moverse.

Ante la posibilidad de que, además, se tratase de especies protegidas, solicitaron la colaboración de Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de Alicante, que corroboraron que se trataba de un ejemplar de tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta elegans); dos tortugas de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta); seis galápagos leproso (Mauremys leprosa) y treinta y siete cangrejos de río americano (Procambarus clarkii).

El galápago leproso está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

La Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y de Fronteras (UDAIFI) de la Sección Fiscal del Aeropuerto de la Guardia Civil de Alicante ha investigado a un hombre de 64 años, al que se le imputan un delito de tráfico ilegal de especies protegidas y otro de maltrato animal, y ha remitido las diligencias al Juzgado de Instrucción de Elche.

La legislación establece para el responsable de un delito de maltrato animal penas máximas de prisión de 3 meses y un día hasta un año y la inhabilitación especial para desempeñar una profesión, oficio o comercio relacionado con animales. Por el delito de tráfico ilegal de especies, se enfrenta a pena de prisión que puede ser de hasta dos años.

Los animales rescatados han sido trasladados al Centro de Recuperacion de Fauna Silvestre de Santa Faz.