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El repartidor de paquetería condenado a pagar una multa de 30 euros por pegar a un conocido 'youtuber' dedicado a las bromas con cámara oculta, Mr Granbomba, después de que éste le llamara "caranchoa" va a reclamarle ahora la mitad de los beneficios que ha obtenido gracias a este vídeo viral.

Su abogado, Carlos Frígola, ha confirmado hoy a Efe que un juzgado de Alicante ha fijado para el próximo día 30 un acto de conciliación previo a la interposición de una querella por dos delitos: uno contra el honor, la propia imagen y la intimidad, y otro por injurias y calumnias.

El repartidor, Ricardo Osorio, fue condenado el pasado mes de marzo a pagar 30 euros de multa como autor de un delito leve de lesiones, según la sentencia.

Los hechos ocurrieron el pasado 9 de septiembre en el centro de Alicante, cuando el 'youtuber', Sergio Soler, se acercó al repartidor para gastarle una de sus bromas, grabarla en vídeo y 'subirla' luego a su canal de Youtube.

El magistrado transcribe en el fallo la conversación que ambos mantienen, en la que Soler llama a Osorio "caranchoa" y éste reacciona propinándole "una bofetada con la mano abierta".

La sentencia, dictada por el titular del Juzgado de Instrucción 8 de Alicante, Ángel Manuel Villanueva, descartó, sin embargo, que el 'youtuber'fuera indemnizado por la bofetada que le propinó su agresor, ya que asumió el riesgo de ser golpeado al "exponerse al resultado".

Ese fallo ha sido recurrido ahora en apelación por Soler ante la Audiencia de Alicante, según ha indicado el letrado del condenado.

Por su parte, Osorio va a interponer una querella contra Mr Granbomba por los delitos antes citados en la que le reclama una indemnización todavía sin cuantificar pero equivalente al 50 % de los beneficios obtenidos a partir de la difusión del vídeo.

"El 'youtuber' se ha lucrado con la imagen de mi cliente y la ha rentabilizado sin su consentimiento y esto le ha provocado importantes perjuicios", ha dicho el representante legal del trabajador.

La reclamación económica se centra en el aumento de visitas que registró el canal de Youtube de Soler y su posterior venta a una empresa por una cantidad que él se negó a revelar durante el juicio por la existencia de un "contrato de confidencialidad".

Igualmente, según Frígola, deben valorarse las intervenciones que hizo Mr Granbomba en varios medios de comunicación y las "irregularidades" en el procedimiento que le atribuyó la sentencia del juzgado de Instrucción 8.