EFECastelló

Varios testigos que han comparecido este lunes en el juicio que se sigue en la Audiencia de Castellón por los daños causados por los seísmos durante la inyección de gas en la plataforma Castor han diferido en sus testimonios sobre el efecto que tuvieron esos temblores en sus casas e incluso si los sintieron.

El juicio por el llamado caso Castor comenzó el pasado lunes y aborda las consecuencias de los numerosos terremotos -cerca de medio millar- que se registraron en el norte de la provincia de Castellón a finales de septiembre y principios de octubre de 2013 coincidiendo con la inyección de gas en el almacén que la empresa Escal UGS tenía frente a las costas de Vinaròs, clausurado desde 2017.

De los veintiún testigos que estaba previsto que comparecieran este lunes, finalmente tan solo han testificado cinco sobre los diferentes daños que sufrieron en sus inmuebles, situados todos ellos en la provincia de Tarragona a excepción de una vecina de Vinaròs.

Los cinco testigos, tal y como ha declarado la Fiscalía, forman parte de la lista de reclamaciones que llegaron en 2013 al Consorcio de Compensación de Seguros. Todos los afectados han relatado que reclamaron a sus respectivas compañías diferentes daños en sus viviendas, pero fueron remitidos al Consorcio.

En el caso de la vecina de Vinaròs, la propietaria ha detallado que durante uno de los sismos —que hizo “temblar todo”—, el televisor de su salón cayó al suelo rompiendo una mesa auxiliar y varias baldosas del suelo.

“Tuve que cambiar todo el salón”, ha relatado la vinarocense que, pese a todo, renuncia a reclamar los daños: “¿Para qué? Si ya está todo arreglado”.

Otros tres testigos, sin embargo, han declarado no haber percibido ningún seísmo o no hallarse cerca de la vivienda en esos momentos.

En el caso del primer afectado en declarar este lunes por videoconferencia, el testigo con segunda residencia en Sant Carles (Tarragona) ha asegurado al juez que no percibió ningún movimiento pese a que durante los días en que se produjeron los seísmos se levantaron varios azulejos del suelo.

Sobre esos daños, su seguro —que dice que no inspeccionó "in situ" la vivienda— lo relacionó con los incidentes provocados por el Castor.

Tampoco notó los temblores la propietaria de una segunda residencia en Alcanar (Tarragona), municipio situado a diez kilómetros de Vinaròs, pero por que no se encontraba en la vivienda en esas fechas.

Sin embargo, su seguro —que tampoco realizó una inspección en la casa— la derivó al Consorcio de Compensación de Seguros al dar parte de una grieta surgida en su terraza y de la que se dio cuenta tiempo después de los seísmos (“como un mes después”, ha relatado), cuando volvió a la casa.

A preguntas de los letrados de la acusación, la testigo ha confirmado que peritos técnicos que visitaron su vivienda en 2014 “no creían que tuviese relación con los seísmos”.

Algo similar ha relatado un vecino de Les Cases d’Alcanar —un poblado marítimo del mismo municipio—, en cuya casa, dice, “aparecieron muchísimas grietas por todas partes” inmediatamente después de los seísmos.

Este testigo, que no ha renunciado a su derecho a reclamar, ha asegurado que no percibió los movimientos la primera noche —aunque insiste en que su mujer sí los notó y le despertó “asustada”—, pero sí “otra madrugada”: “Se movió todo, pero no muy fuerte”.

Pese a ello, el testigo afirma que tras reclamar fue informado de que las grietas eran consecuencia de la “vejez de la casa”.

La de este lunes ha sido la cuarta sesión del juicio que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Castellón, que comenzó el pasado 18 de octubre con el interrogatorio de los dos acusados: el expresidente de Escal UGS Recaredo del Potro y su ex consejero delegado José Luis Martínez Dalmau.

Esta semana continuarán declarando otros testigos que darán paso, a partir del 2 de noviembre, a las declaraciones periciales. Está previsto que el juicio concluya el próximo 15 de noviembre.