EFEBuenos Aires

En una semana protagonizada por la alfombra roja de los Globos de Oro, que este domingo se vistió de negro para denunciar los abusos sexuales en Hollywood, Argentina se topó con un indignante comentario de un cantante, que llegó a afirmar que "si la violación es inevitable, relájate y goza".

Este último dicho procedía del artista Cacho Castaño, quien restaba importancia a afirmaciones de un actor que dijo que las mujeres se realizaban con la maternidad.

Las reacciones no tardaron y el repudio fue masivo, una postura contundente ante algo "que antes habría pasado desapercibido", como resaltó a Efe la activista argentina Ada Rico, que busca desnaturalizar los distintos tipos de violencia que han sufrido y sufren las mujeres argentinas.

Este reclamo de los millonarios de la meca del cine en apoyo a la plataforma Time's Up ("El tiempo se ha acabado") -que ofrece ayuda ante casos de acoso- vistiéndose de negro fue un punto de inflexión internacional aplaudido por muchos, pero no es el único grito en el mundo que ha reclamado un cambio de mentalidad de la sociedad y el fomento de la equidad entre hombres y mujeres.

Argentina, el país con un feminicidio "cada 30 horas" y creador del reclamo "Ni Una Menos", observó la gala desde la prudencia, ya que en la nación suramericana la movilización que vive especialmente desde 2015 no vino de los famosos, sino de las clases medias, humildes.

"Que un artista lo haga en repudio es importante para que se visibilice pero es importante que no lo banalice, que la persona que lo repudia lo haga a conciencia", afirmó Rico, titular de la asociación cívica feminista La Casa del Encuentro.

"Es un tema que se lleva la vida", resaltó, ya que "más allá de los feminicidios, hay mujeres que son violentadas y llevan eso en su cuerpo, en su mente y se tiene que llevar con mucha seriedad".

Argentina difundió el "Ni Una Menos" pidiendo el fin de las muertes, cuenta con una de las leyes más progresistas en América Latina para penalizar la violencia de género y se enorgullece de disponer de instituciones que dan soporte a las mujeres necesitadas víctimas de acoso.

Sin embargo, las cifras indican que queda mucho trabajo por hacer, no solo por la temible cantidad de feminicidios, sino por los casos de violencia psicológica, económica y simbólica, entre otros.

"Registramos 600 llamadas por día por casos de violencia, así como consultas e información", reconoció a Efe Carla Majdalani, directora de Comunicación del Instituto Nacional de las Mujeres argentino -ente que dirige una línea pública gratuita para que las mujeres puedan denunciar abusos-.

Pero sufrir comportamientos abusivos no son lo único por lo que tienen que preocuparse las mujeres, sino que deben superar su temor a denunciar y aguantar que muchas de las autoridades judiciales y policiales no traten con la sensibilidad adecuada sus casos una vez se deciden.

"Eso es lo que mucha gente no ve. Poder denunciar es un lujo. La denuncia tiene un costo emocional muy alto para la víctima pero también un costo económico muy fuerte", ya que se juegan el repudio social y el despido en el caso en el que sea en un trabajo, subrayó Mercedes D'Alessandro, economista y escritora del libro Economía Feminista.

En paralelo, el mundo laboral argentino registra una diferencia salarial entre hombres y mujeres del 27 % y la cifra sube al 39 % cuando se habla de trabajos precarizados (generalmente sin licencias disponibles), además de que las mujeres se encargan del 76 % de la limpieza doméstica aunque trabajen fuera.

Esto se debe a "una mochila" de estereotipos con la que deben cargar las mujeres, especificó D'Alessandro, quien aseguró que además los superiores imponen un techo de cristal a sus trabajadoras argumentando que ellas son demasiado "difíciles" o que no están a la altura de sus compañeros varones.

Sea cual sea la violencia, los sectores feministas piden una mejor implementación de los recursos que ya existen y piden una mejor educación de género y mejor trato de la prensa.

"Esa cultura patriarcal y sexista no puede seguir existiendo. Se repite en todos los sectores de la sociedad. No existen personas de primera y personas de segunda, eso es lo que se tiene que trabajar. Pero lo vamos a lograr", concluyó Rico.

Carlota Ciudad