EFEBuenos Aires

Miles de familias acuden a diario al Parque Navideño que el Gobierno de Buenos Aires ha montado en un paseo público de la ciudad, con atracciones y juegos para los más chicos y la posibilidad de sacarse una fotografía con Papá Noel.

La propuesta navideña, abierta hace unas semanas en el Parque Chacabuco, es un imán para los niños, que pululan por los distintos puntos de atracción del paseo, que estará abierto hasta el próximo domingo.

"Hay muchísima gente que se acerca al parque. Es una experiencia hermosa", dijo a Efe Johny, un duende que ordena el bullicio de los cientos de chicos que quieren ingresar y zambullirse en una piscina de bolas.

Lo mejor, dice este fiel colaborador de Papá Noel, son "las risas de los chicos cuando quieren jugar y divertirse con los duendes".

"Teníamos ganas de que los chicos conozcan a Papá Noel y aquí es gratuito y, además, con juegos muy atractivos", contó Carolina, quien llevó a sus dos hijos pequeños al paseo y que definió la Navidad como "unión, paz y amor" y una oportunidad para "agradecer el estar juntos" en familia.

El parque cuenta con una "aldea de duendes", con juegos diversos, un trineo gigante y un árbol de Navidad giratorio.

Para todas las atracciones hay largas filas, pero uno de los sitios más populares es la "fábrica de juguetes", donde los niños pueden dibujar, pintar y escribirle su carta para Papá Noel.

Éste es sin duda el personaje más popular del parque, inaccesible para la prensa porque, alegan los organizadores, no tiene tiempo para entrevistas y menos detener su agotadora rutina de recibir a los niños y sacarse una foto con ellos.

Las medidas de seguridad que rodean a la "cabaña de Papá Noel" son estrictas: nada de sobrepasar los cordones, nadie puede adelantarse en las filas para ingresar y, una vez dentro, está prohibido sacar el móvil para hacer fotos.

Un verdadero "rockstar" que exige los cuidados de una figura de esa envergadura.

"Estoy feliz, pero no tanto porque todo el mundo va a ver a Papá Noel y a mí me abandonan", dijo a Efe una galleta de jengibre, sonriente a cámaras pero evidentemente frustrada por la poca atracción que despierta en los más chicos.

A unos metros, Carolina, un niña pequeña, escucha el testimonio de la galleta y se apiada de ella.

Le ha pedido a su madre, Laura, que le lleve al parque para entregarle a Papá Noel una carta con su pedido para la próxima Nochebuena: un viaje a España. No obstante, deja a un lado su anhelo por ver a Papá Noel y le regala unos minutos de atención a la galleta y hasta le hace algunas preguntas para que no sienta tanto la soledad.

Es la misma pequeña quien, demostrando tener más claro que muchos adultos el sentido de estas fechas, define a la Navidad como "amor y felicidad".

"La Navidad representa un momento de encuentro con la familia. Cuando uno tiene fe, se reviven un montón de cosas", señala su madre.