EFETingo María (Perú)

La nueva estrategia antidrogas de Perú para los próximos cinco años aumentará los decomisos y el desarrollo de cultivos alternativos a la hoja de coca para combatir la producción de cocaína, estimada en 400 toneladas anuales, según afirmó a Efe su directora antidrogas, Carmen Masías.

La presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), señaló que la producción de cocaína en Perú está "un poco" por debajo de Colombia, donde los cultivos de hoja de coca ocupan entre 90.000 y 150.000 hectáreas, frente a las 55.000 de Perú.

La experta comentó que la Estrategia Nacional de Lucha contra las Drogas 2017-2021, presentada hoy en Lima, fortalecerá el "desarrollo alternativo", que ya se hace con productos como el cacao, el café y los cítricos, para disminuir el espacio cocalero.

El 98 % de la producción de hoja de coca se destina al narcotráfico, dijo Masías, quien abogó por sensibilizar y apoyar a los productores con alternativas legales, antes que erradicar cultivos sin nada a cambio.

La funcionaria informó, sin embargo, que el 90 % de las 65.000 hectáreas erradicadas en los dos últimos años fueron sembradas nuevamente con coca, por lo que la nueva estrategia se marca como objetivo introducir cada año 6.000 hectáreas de plantaciones lícitas.

"En 2013, el espacio cocalero se redujo un 17,5 %, con solamente 23.000 hectáreas erradicadas", recordó Masías, mientras que el año pasado se erradicaron 30.000 hectáreas y la reducción fue del 6,1 %.

"Eso nos dice que para tener una política efectiva debe existir un desarrollo alternativo, integral y sostenible, que incluye entrega de títulos de propiedad y obras viales para sacar los productos", agregó.

La presidenta de Devida puso como ejemplo de ese cambio al valle del Monzón, cercano a la ciudad de Tingo María, y dentro del Alto Huallaga, una de las trece cuencas cocaleras del país, que se encuentra en la región central de Huánuco.

Masías incidió en que la transformación en el Monzón se pudo consolidar tras la captura del terrorista Florindo Flores (camarada 'Artemio'), líder en esa zona de los remanentes del grupo armado Sendero Luminoso, y de otros 49 cabecillas.

Asimismo, añadió que para que su institución pueda trabajar con eficacia en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), donde se concentran casi la mitad de los cultivos ilícitos, primero hay que capturar a los terroristas Víctor y Jorge Quispe Palomino, líderes de Sendero Luminoso en esa zona, último reducto del grupo subversivo.

"Los Quispe Palomino tienen que ser capturados. Creo que en el VRAEM se han perdido muchos años, y esto tiene que ver con la corrupción, y hay que luchar contra eso también", advirtió.

Cuestionada sobre quién controla el narcotráfico en Perú, Masías advirtió que hay "evidencias bastante claras de cárteles mexicanos y colombianos, además de un una venida de armas desde el Putumayo", río que sirve de frontera entre Perú y Colombia.

En ese sentido, Masías señaló que la nueva estrategia también tendrá un mayor control de fronteras porque "las hay fáciles, como Chile, que es un aliado, pero otras son muy débiles, como Colombia, y otras enormes, como Brasil".

La directora de Devida advirtió que los mayores índices de incautaciones de drogas en Colombia afectan a Perú, porque "el espacio peruano es mucho más propicio para poder sacar droga".

En ese sentido, Masías anunció que la nueva estrategia prevé incrementar el volumen de drogas decomisadas, "cuyo destino en el 60 % de los casos es Europa, y su principal vía de salida el puerto y el aeropuerto del Callao".

"Es un gran problema. Los operadores son privados y a veces la empresa privada se siente un poco fuera del problema, pero tienen que entender que es una gran amenaza para Perú y para el mundo. Tienen que cooperar eligiendo mejor a su gente y permitiendo a fiscales y policías llegar hasta los baños de los aviones", dijo.

Masías también prevé mayores decomisos de productos químicos usados para elaborar cocaína, y mayor presencia en escuelas para reducir el abuso del alcohol, mientras que pidió estudiar con calma la legalización de la marihuana para fines medicinales, y se mostró en contra de despenalizarla para el uso recreativo.

Fernando Gimeno