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El canciller de Bolivia, Diego Pary, llegó este miércoles a Nicaragua, tres días después de que Evo Morales dejara la Presidencia del país suramericano, en medio de fuertes protestas que contaron con el apoyo de la Policía y las Fuerzas Armadas.

"Nos sentimos también contentos, orgullosos, de recibir en nuestra Nicaragua al canciller del invicto pueblo del Estado plurinacional de Bolivia, compañero Diego Pary", dijo la vicepresidenta nicaragüense, Rosario Murillo, a través de medios del Gobierno.

Pary llegó a Nicaragua luego de que ayer se celebró en la Organización de los Estados Americanos (OEA) una reunión extraordinaria de su Consejo Permanente para evaluar la situación en Bolivia, a la que no asistió.

La presencia del canciller boliviano es "parte de un recorrido que realiza por distintos países", afirmó la también primera dama de Nicaragua.

Murillo afirmó que recibe a Pary "en total repudio y rechazo a la intervención política, foránea, y a la confluencia del fascismo y el racismo que, autodenominándose cívicos, como aquí, han propiciado, ejecutado y consumado brutalidades sin nombre, crímenes de odio (...) consumado un golpe de Estado".

El Gobierno del presidente Daniel Ortega en Nicaragua mantiene la misma línea política del expresidente Morales en Bolivia, basada en el cuestionamiento de las grandes potencias económicas.

"En nuestra Nicaragua siempre serán bienvenidos todos los luchadores, todos los guerreros de espíritu infinito (...) atrás quedarán los engendros y los heraldos infernales, patrocinados por tantos demonios, por tantos corazones de piedra", sostuvo la vicepresidenta.

En 2016 el Gobierno de Nicaragua dio la bienvenida al expresidente de El Salvador acusado de corrupción, Mauricio Funes (2009-2014), a quien otorgó la nacionalidad nicaragüense en julio pasado y brinda un salario de varios miles de dólares, según versiones periodísticas.

Actualmente Nicaragua sufre una sangrienta crisis, que en casi 19 meses ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, que responsabiliza al Ejecutivo de la violencia y de crímenes "de lesa humanidad".

Al igual que Morales, Ortega recurrió a una interpretación de la Constitución para poder aspirar a reelecciones sucesivas, y luego ganar la presidencia en dos ocasiones, bajo acusaciones de fraude.