EFEMaldonado

La poeta uruguaya Ida Vitale, de 95 años, una de las referentes en la literatura latinoamericana, dijo, en una entrevista exclusiva concedida a Efe, que recibió hoy con "sorpresa total" y "orgullo" la noticia de su premiación con el Premio Cervantes 2018, un galardón que la motiva a seguir escribiendo y continuar con su dilatada trayectoria.

Vitale, la primera mujer suramericana en recibir este galardón, que concede el Ministerio de Cultura y Deporte español y se considera el nobel de la literatura en castellano, por "su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía", subrayó que el reconocimiento llegó "en un momento inesperado" para ella, ya que creía que, a su edad, "el periodo de los premios se había cerrado".

"La sensación es que tengo que corresponder a tanto premio, no sé si ya estaré en condiciones", señaló la escritora que hace apenas dos meses fue reconocida con el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2018 por haber "enriquecido la lengua española".

La sorpresa por el galardón fue tal que aún no pudo asimilar del todo lo que significa este premio, que anunció hoy el ministro español de Cultura, José Guirao, ya que, a su entender, era "más para la prosa" así como "el Reina Sofía (reconocimiento que recibió en el 2015) es más para la poesía", pero dijo, entre risas, que si está viva va a ir a España a recibirlo.

Además, se trata de la quinta mujer que ha ganado el Premio Cervantes, tras las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013), algo que la poeta calificó como un "problema".

"Eso es un problema para los españoles, creo que mucha gente debería haberlo recibido o puede recibirlo", consideró y recordó que la presidenta del jurado, que tenía voz pero no voto, fue Carme Riera "una excelente poeta española".

"No puedo decir que sea la mejor porque no conozco todo, pero si me dijeran que es la mejor lo aceptaría con total normalidad, es excelente", acotó.

Esta no es la primera vez que el Cervantes recae en Uruguay, pues en 1980 el galardón se lo llevó Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909- Madrid, 1994).

En ese sentido, Vitale sostuvo que es una suerte que su país pueda disponer de dos escritores en la prestigiosa lista de ganadores del Cervantes y para ella, "es un orgullo" tener la misma distinción que Onetti.

En concreto, Onetti y Vitale, además de exilio durante la dictadura cívico-militar uruguaya (1973-1985), compartieron grupo, ya que ambos fueron miembros de la llamada "Generación del 45", que también estaba integrada por Mario Benedetti, Carlos Maggi o Idea Vilariño.

Sin embargo, ella no cree que esté equiparada a él ni al escritor mexicano Octavio Paz (1914-1988) -que también fue Premio Cervantes en 1982 y amigo cercano de Vitale- pues no se ve como una autora "fuera de serie".

"Lo único que puedo señalar es que trato de que sea propio (mi lenguaje)", explicó Vitale, aunque apuntó que esta propiedad suya suele coincidir con las de otros escritores de habla hispana, ya que manejan el mismo idioma, y añadió que "el lector apunta a que le den algo bien terminado".

Vitale, que ha tenido siempre como referente y padre poético al español Juan Ramón Jiménez (1881-1958), se inició como poeta en 1949 con "La luz de esta memoria", obra a la que le siguió "Palabra dada" (1953), "Cada uno su noche" (1960) o "Paso a paso" (1963).

La crítica, ensayista y traductora, decidió volver a su país de origen tras la muerte de su esposo, el también poeta Enrique Fierro (1941-2016), por lo que en marzo de este año se mudó desde Austin (EE.UU.), en dónde vivía desde 1989, y fue recibida en Montevideo con un gran homenaje organizado por la Academia Nacional de Letras (ANL) en el marco del Día Mundial de la Poesía.

Antes, Vitale había pasado una década de exilio en México (1974-1984), donde dirigió la página cultural del semanario "Jaque".

Creado en 1975 por el Ministerio de Cultura español, el Premio Cervantes reconoce la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano y otorgó este año una dotación 125.000 euros (141.200 dólares).

El Cervantes tiene en este 2018, además, una especial relevancia para el mundo de las letras, ya que no ha habido Premio Nobel de Literatura después de que la Academia sueca haya aplazado hasta 2019 su concesión.

Según contó Vitale, el propio ministro de Cultura Español, que le pareció "muy simpático", fue quien se comunicó con ella esta mañana para contarle que era la ganadora.

Además, lamentó que la reina Sofía no vaya a ser quien le otorgue el galardón, ya que la considera "una delicia de persona". Sin embargo, dijo que el rey Felipe VI tiene el estilo de la madre y bromeó con que le dirá que "es muy guapo" en cuanto lo conozca.

Por su parte, el presidente de la ANL de Uruguay, Wilfredo Penco, dijo hoy a Efe que este premio cierra un "año de plenitud en cuanto a las distinciones" que obtuvo Vitale y sin duda, el Cervantes es "la coronación en materia de distinciones".

Si bien Vitale no cree que los premios deban motivar a más mujeres para que se vuelquen hacia la literatura, sostiene que este tipo de reconocimientos puede ayudar a difundir la escritura femenina.

Hoy, a sus 95 años, continúa con ánimos de escribir y "mientras siga con algunas facultades mentales" no dejará de hacerlo.

Aunque ya no cree rendir tanto como antes, el Premio Cervantes es un gran estímulo para que la reconocida poeta uruguaya pueda seguir sorprendiendo a todos con su pluma.

Federico Anfitti