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El Parlamento uruguayo aprobó hoy en menos de cinco minutos la asunción de la senadora Lucía Topolansky como vicepresidenta del país, pero sigue abierta la crisis política que, incluso en el seno del sector gobernante, generó con su renuncia a ese cargo de Raúl Sendic.

Los 123 legisladores que se reunieron hoy en Asamblea General (la conjunción de las cámaras de diputados y de senadores) aprobaron de manera unánime aceptar la renuncia que Sendic presentó por escrito alegando razones "personales", y votaron afirmativamente que Topolansky sea su sucesora, sin debates ni discursos, convirtiéndose en la primera vicepresidenta en la historia del país.

Topolansky, esposa del expresidente José Mujica (2010-2015), pasó a ser presidente de la Asamblea General del Parlamento -cargo ligado en Uruguay al de vicepresidente- por ser la segunda senadora más votada, de la lista más votada y del partido más votado, la coalición de izquierdas que gobierna el país, el Frente Amplio (FA).

El primero en esa lista es Mujica, pero está inhabilitado para acceder al cargo por haber sido presidente en el anterior periodo de Gobierno.

Entre los legisladores presentes no se encontraba el diputado del opositor Partido Nacional de Uruguay (PN) Pablo Iturralde, que decidió no participar ante la imposibilidad de expresar su parecer en la cámara sobre la renuncia de Sendic, algo que se había pactado previamente entre los coordinadores de las bancadas de las diferentes fuerzas políticas parlamentarias.

La renuncia de Sendic debía tener una discusión "mucho más a fondo", esgrimió Iturralde a la prensa, y consideró que debían haberle iniciado "un juicio político de acuerdo a lo previsto en el artículo 193 y 203 de la Constitución de la República".

Y aunque el grueso del PN aceptó dar un trámite parlamentario rápido y no expresarse en sala, la fuerza política divulgó un comunicado considerando la renuncia de Sendic como un hecho de "incuestionable gravedad".

El senador del opositor Partido Colorado (PC) Pedro Bordaberry sí estuvo en la votación y en declaraciones a los medios calificó la jornada como "un día de luto", debido a las causas que empujaron a Sendic a renunciar.

El exvicepresidente anunció el pasado sábado su renuncia "indeclinable" por su malestar ante el fallo del Tribunal de Conducta Política (TCP) de la coalición gobernante, el Frente Amplio (FA), que concluyó que tuvo un "proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos" de la petrolera estatal, Ancap, entidad de la que fue vicepresidente entre 2005 y 2009 y presidente entre 2009 y 2013.

Al respecto, Mónica Xavier, senadora y expresidenta del FA, dijo hoy a la prensa que su fuerza política "sale con dolores" de este trámite y que el caso Sendic aún "no se archivó" en el seno de la coalición y "habrá que discutirlo en su tiempo".

No obstante, el proceso de sucesión de Sendic es visto como un éxito de la institucionalidad del país por encontrar en su Constitución una solución para cada contingencia.

Esa normalidad en institucionalidad fue defendida el pasado lunes por el presidente del país, Tabaré Vázquez, y aludida también hoy ante la prensa por la propia Topolansky, quien a su vez reconoció que la renuncia de Sendic sí ha generado una crisis política dentro del FA.

"El Frente Amplio tiene mucho que conversar", aseguró Topolansky.

Desde su puesto como presidenta de la Asamblea Nacional, de amplia importancia en la negociación parlamentaria y nexo con el Ejecutivo, Topolansky deberá hacer valer su experiencia como senadora para no impedir las iniciativas gubernamentales y atenuar las tensiones que desde el seno del FA puedan expresar los integrantes del sector de Sendic, la Lista 711. EFE

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