EFESantiago de Chile

Dos oficiales retirados de la Policía de Investigaciones (PDI) de Chile fueron sentenciados hoy a prisión por el homicidio de un estudiante de periodismo y torturar a una alumna de la misma carrera en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet, informaron hoy fuentes judiciales.

En un fallo de primera instancia, el juez especial Mario Carroza condenó a cinco años y un día de prisión al prefecto de la PDI Nelson Lillo Merodio y al oficial Eduardo Rodríguez Zamora por el homicidio de José Eduardo Jara, estudiante de periodismo de la Universidad Católica y torturar a Cecilia Alzamora, alumna de la misma carrera.

Otros ocho antiguos detectives fueron absueltos al no acreditarse su participación en los delitos.

En julio de 1980, tras un atentado cometido el día 15, supuestamente por el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) en el que murió el coronel Roger Vergara, jefe de Inteligencia del Ejército, un grupo de detectives dirigidos por Lillo y el fallecido José Laureano Opazo formaron el "Comando de Vengadores de Mártires" (Covema), que secuestraron a una quincena de personas.

Entre los secuestrados estaban los dos estudiantes y varios periodistas de medios opositores a la dictadura que fueron torturados para tratar de obtener una confesión.

El 2 de agosto, Jara, militante del MIR, y Alzamora fueron abandonados en una calle del sector santiaguino de La Reina y el joven, ya agónico a consecuencias de las torturas, murió ese mismo día en un centro hospitalario.

Durante su detención, según señala el expediente del caso, Jara fue sometido a diversas torturas, golpes en todo el cuerpo, aplicación de electricidad y otras que le produjeron evidentes y graves consecuencias físicas, heridas profundas en las muñecas, quemaduras en los tobillos y labios, contusiones en la frente y en la nariz.

En la parte civil, el juez condenó al fisco chileno a pagar una indemnización de cincuenta millones de pesos (unos 83.300 dólares) al padre de Eduardo Jara y una suma similar a Cecilia Alzamora.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), según datos oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos y otros 33.000 fueron encarcelados y torturados por razones políticas.