EFEBerlín

El palacio de la Residenz de Dresde presentó este miércoles la exposición "Bellum et Artes.Sajonia y Europa Central en la Guerra de los Treinta Años", con obras procedentes de once museos e instituciones de ocho países, entre ellos el Prado de Madrid.

"Prácticamente toda Europa se vio afectada por la guerra de 30 años", dijo la directora de las Colecciones de Arte de Dresde (SKD), Marion Brinkmann, en la conferencia de prensa inaugural.

Ello llevó a la idea de una cooperación internacional para realizar una gran exposición para mostrar los diversos papeles que tuvo el arte en el conflicto.

"La idea surgió durante un viaje a Praga en 2017", dijo el director del museo Grüne Gewolbe de Dresde, Dyrk Syntrum, uno de los iniciadores de la exposición.

El resultado es la exposición que se mostrará durante 5 años, hasta 2025, y que consta de cerca de 150 objetos entre los que no solo hay obras de arte sino también armas que se usaron durante la guerra, como pistolas, espadas y granadas.

En la exposición hay objetos procedentes de museos de Alemania, la República Checa, Suecia, Polonia, Austria, España y Bélgica aunque el foco temático está en las repercusiones de la guerra para Europa Central.

La ausencia de museos franceses puede sorprender un poco, sobre todo teniendo en cuenta que el cardenal Richelieu, que optó por aliarse con la Suecia protestante para lograr aumentar el poder de Francia en Europa.

"Es cierto que no hay objetos de museos franceses pero en la exposición ustedes encontrarán a Richelieu al lado de su aliado el rey Gustavo Adolfo de Suecia", explicó Syntrum.

La guerra, que se inició en 1618 con la llamada defenestración de Praga -dos emisarios imperiales fueron arrojados por una ventaja por rebeldes protestantes- es considerada como uno de los episodios mas dramáticos de la historia de Europa y que llevó a que algunas regiones perdieran hasta dos tercios de su población.

Al comienzo, al menos de forma aparente, se trataba de una lucha entre las confesiones religiosas pero posteriormente se convirtió ante todo en la búsqueda de la hegemonía en Europa acompañada por flujos migratorios, hambrunas y epidemias.

En medio de toda la desolación que se dio ante todo en Europa Central el arte siguió teniendo un papel importante en esas tres décadas desde diversos puntos de vista.

Por un lado, tenía una función representativa para poderosos. También tenía un uso diplomático, a través de regalos de objetos artísticos y era además un botín guerra bastante apreciado, lo que llevó a que obras y arte y bibliotecas enteras fueran de un lado a otro de Europa.

El saqueo artístico más espectacular, según los organizadores, fue el perpetrado por las tropas suecas en Praga en 1648 que se llevaron a Estocolmo un gran número de obras procedentes de la colección del emperador Rodolfo II.

A la vez, el arte asumió un papel de documentación de los horrores de la guerra. Tal es el caso de los grabados de Stefano de la Bella, como "La muerte cabalga sobre el campo de batalla" o "La muerte cargando un niño", o del óleo "Alegoría de la guerra" de Peter Paul Rubens que muestra en primer plano una mujer llorando y en segundo plano una escena bélica

Paralelamente a la exposición han aparecido dos libros. Uno dedicado a la guerra de los treinta años en Europa Central y otro concentrado específicamente en Sajonia, el estado federado alemán del que es capital Dresde.

Sajonia tuvo un papel singular en la guerra de los 30 años puesto que el príncipe elector Juan Jorge, pese a ser protestante, estuvo en un comienzo al lado del emperador Fernando II, por considerar que la prioridad debía ser el mantenimiento del sacro imperio romano-germánico.

Finalmente, Juan Jorge terminó teniendo un papel de mediador que fue clave hacia al final de la guerra. Sajonia incluso ganó territorios pese a lo cual, según la directora del SKD Marion Brinkmann, no se puede considerar a la región como ganadora de la guerra.

"La guerra detuvo la evolución industrial de Sajonia. En la guerra de los 30 años no hubo ganadores", reconoció Brinkmann.