Fundación MAPFRE y la Confederación Canaria de Empresarios, han organizado hoy, 27 de noviembre, una jornada técnica con el objetivo de analizar la figura del trabajador autónomo, los riesgos que les afectan y cómo deben tratar y gestionar sus medios.

En dicho encuentro han intervenido el Presidente de la Confederación Canaria de Empresarios, Agustín Manrique de Lara; Antonio Vigil-Escalera, Patrono de la Fundación MAPFRE Guanarteme, quien presentó la Guía para la protección del trabajador autónomo; y el Profesor del Instituto de Empresa, Fernando Amigo.

En la apertura de la jornada, Agustín Manrique de Lara ha destacado lo importante que resulta para todos los autónomos, de los que depende el sustento de muchas familias en las islas, el tener convenientemente cubiertos los riesgos que se asumen en el día a día, para evitar que cualquier eventualidad o desgracia pueda acabar suponiendo, en el peor de los casos, el cierre del negocio.

Por su parte, Fernando Amigo ofreció en su ponencia una panorámica del trabajo autónomo en las Islas y abordó los retos y oportunidades que tienen los autónomos.

Panorama actual de los autónomos en Canarias

En Canarias hay 120.590 autónomos, que representan el 3,7% del total nacional, de los cuales el 67,2% son trabajadores autónomos personas físicas (4,1% del total nacional), proporción mayor que la media a nivel nacional.

El resto (39.609) son autónomos integrados en sociedades mercantiles, cooperativas u otras entidades societarias, colaboradores familiares o parte de algún colectivo especial de trabajadores, esta proporción supone un porcentaje menor que la media nacional.

El perfil mayoritario del autónomo canario se encuentra en el sector servicios, sin asalariados a su cargo, con una sola actividad, varón, entre 40 y 54 años (aunque con importante presencia entre 25 y 39 años), español, que lleva 5 años o más en su negocio, y que cotiza por la base mínima de cotización.

Según algunas encuestas recientes en Canarias y en el resto de España, el clima de negocio es percibido como positivo, aunque no se considera del todo satisfactorio.

Sin embargo, existen una serie de aspectos que preocupan a este colectivo como el acceso a instrumentos de financiación, subvenciones y ayudas, necesarias para la innovación y la apertura de nuevas líneas de negocio; la formación y profesionalización como elementos importantes para la mejora del rendimiento y la competitividad.

Además, les preocupa la morosidad (pública y privada), así como las trabas administrativas y legales, para asegurar la continuidad del negocio y la estabilidad en el empleo. La equidad en el tratamiento laboral de la actividad y las prestaciones sociales (inactividad, pensiones, etc.). Por último, el proceso de digitalización de sus empresas motivado por el intenso ritmo de innovación tecnológica, que es quizá el reto más relevante y difícil de abordar.

Guía para la protección del trabajo autónomo

Respecto a la Guía, Antonio Vigil-Escalera ha destacado que es una publicación que define los tipos de riesgo a los que se enfrenta un autónomo, así como las personas o elementos de su negocio que debe proteger. En concreto, en relación a su naturaleza los riesgos se agrupan en dos grandes categorías:

De negocio. Directamente relacionados con las actividades empresariales y pueden dar lugar a pérdidas o beneficios.

Accidentales (o puros). Puede tratarse de un incendio, robo o accidente laboral y solo dan lugar a pérdidas.

Analizados en relación al daño que producen, el autónomo está expuesto a:

Riesgos sobre las personas. Se refieren, fundamentalmente, a los accidentes en el trabajo y las enfermedades profesionales.

Riesgos sobre el patrimonio. Afectan a los activos materiales e inmateriales que posee la empresa: los inmuebles, el mobiliario, la maquinaria, las materias primas, etc.

Riesgos sobre la responsabilidad. Son obligaciones derivadas de reclamaciones por daños ocasionados a terceros perjudicados.

Riesgos sobre los ingresos. Son aquellos que afectan a los resultados de gestión derivados de la posible paralización de la actividad empresarial.

En este sentido, la Guía aconseja para el autónomo protegerse frente a todos estos riesgos que, si no se gestionan adecuadamente, pueden poner en peligro la existencia de cualquier empresa.

El documento aporta tablas y casos prácticos como, por ejemplo, un test de nivel de protección frente al robo o una tabla que clarifica las pensiones medias que recibe el autónomo ante contingencias como jubilación, viudedad, incapacidad, etc.

La Guía incluye 10 recomendaciones para reducir los riesgos relacionados con la actividad de estos profesionales:

Prevenir

Asegurar

Analizar

Asesorarse

Resolver

Archivar

Actualizar

Contactar

Actuar

Confiar

El documento forma parte de la colección de Guías Divulgativas que Fundación MAPFRE viene editando y puedes descargarlo de forma gratuita en este enlace: https://www.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/i18n/catalogo_

imagenes/grupo.cmd?path=1091757

Las Palmas de Gran Canaria, 27 de noviembre de 2017. Para más información puedes contactar con Alejandra Fernández, de la Dirección Corporativa de Comunicación de MAPFRE en el: 91 581 84 64. Email: alejandra@fundacionmapfre.org / Laura Carvias. Teléfonos: 928 310 333. E-mail: lcarvia@mapfre.com