Conocer y descubrir han sido un objetivo del hombre desde que conquisto el planeta. Al principio de los tiempos, la necesidad le hizo nómada, y cuando tuvo asegurada la supervivencia, su curiosidad innata le hizo seguir explorando otros lugares. Al igual que hoy, recorrer otras tierras ha sido una constante a lo largo del tiempo. Los grandes viajeros marcaron el camino, sobre todo durante la gran revolución que supuso el ferrocarril. Así que, el viaje en sí, al igual que el destino, es uno. En la simple intención de la escapada, comienza el placer del viaje.

A principios del XIX, la guía Bradshaw ya reflejaba el placer del viaje. Lo que comenzó siendo un folleto de horarios de tren, se convirtió en el libro de cabecera para los aventureros más acaudalados. La fascinante edición de 1 913 era ideal para los para los enamorados de los viajes sobre raíles de finales del siglo XIX, y principios del XX, justo antes del comienzo de la I Guerra Mundial. Aquellos trotamundos eduardianos que disfrutaban del camino, serían hoy, sin duda, unos enamorados de los actuales viajes turísticos en tren.

La magia y el encanto de viajar en ferrocarril, observando el paisaje desde vagones que son auténticas joyas, y con las comodidades que rebasan a los mejores hoteles del mundo, supone una auténtica delicia. Aquellos tiempos en los que se viajaba con calma, saboreando el recorrido y todo lo que este ofrece, se disfruta en los trenes más exclusivos del planeta. La excelencia sobre raíles, los detalles exquisitos, a través de unos paisajes únicos, existe.

Vías con glamour

Aquellos tiempos de Orient Express y el Transiberiano están de plena actualidad en algunos clásicos como el Venice Simplon Orient Express, que reivindica en sus vagones aquella época de glamour de los años 20 y 30. El escenario de Asesinato en el Orient Express, recorre la vieja Europa con varios recorridos cortos, donde el más conocido es la ruta entre Venecia y Estambul.

Para los amantes de Oriente, el Eastern &Oriental Express aparece en muchas listas de deseos viajeros, sobre todo por el itinerario entre Bangkok y Singapur. Y para los más clásicos y muchos recursos, el mítico Transiberiano, que quizá sea el más famoso del mundo. Su ruta principal, entre Moscú y Vladivostok, comenzó en 1 904. Los afines de lo escocés, disfrutarán del Belmond Royal Scotsman: tierras altas escocesas, que se adentra en los paisajes más espectaculares de las Highlands. Castillos, lagos encantados, destilerías y pueblos pintorescos de cuento, discurren por la tierra del whisky puro de malta.

Maharajás Express: de Delhi a Bombay, es un capricho sobre raíles para conocer India. Recrea la edad de oro colonial británica del Indostán, cuando los maharajás viajaban con opulencia y pompa, en vagones ostentosos. Aquel esplendor ha sido ambientado en el espíritu del gin-tonic al atardecer, y paseos en elefante.

Japón también se ha sumado a la novedad de los trenes de lujo con el Seven Stars, con un concepto tan exclusivo que, incluso los lavabos, son de edición limitada. África también posee el suyo, el The Pride of África, con el que atraviesa cinco países hasta llegar a las cataratas Victoria. O el Blue Train que recorre de forma distinguida los 1 600 kilómetros que separan Pretoria, de Ciudad del Cabo.

Renfe marca calidad

España es sinónimo de sol y naturaleza, y de excepcional gastronomía con renombre internacional. Nuestro país está cuajado de incomparable historia, arte y patrimonio. Y no cabe duda, que es conocido por su carácter abierto, hospitalario y profesional. Con estos mimbres, nuestra geografía es líder mundial en turismo de excelencia. Y en esa línea, los trenes turísticos que Renfe Operadora comercializa, están a la cabeza mundial de atractivas propuestas con la más alta calidad. La apuesta de Renfe con sus emblemáticos, diferentes y exclusivos trenes turísticos, es referencia mundial en el sector. Y un año más, arranca la temporada 2018 con una increíble oferta.

El Norte se descubre con El Transcantábrico, en sus dos modalidades, el Clásico, y el Transcantábrico Gran Lujo. Y como no, con el emblemático Expreso de la Robla, sin olvidar el original Tren del Peregrino, y los Trenes turísticos de Galicia.

Y Al Ándalus, mostrará el sur más hermoso, a través de Andalucía, y la desconocida Extremadura.

En los trenes Turísticos de Renfe, cada detalle es esencial. Flores frescas cada amanecer, la mayor y mejor variedad de cafés de todo el mundo, una cristalería de infarto, una cocina gourmet de temporada, sus acreditados chefs, y una tripulación selecta, encargada de personalizar la estancia de cada pasajero, son, entre otros, los referencias que les diferencian. El Libro de Ruta diario marca el desayuno a bordo del lujoso coche restaurante, y casi todas las cenas, también. Los trayectos se realizan de día, mientras se degusta el desayuno o la cena. El tren siempre duerme, para el confort de los viajeros, en las estaciones.

La gastronomía es otro aliciente insuperable en los viajes de los Trenes Turísticos de Renfe. A bordo, un prestigioso Chef rodeado de un gran equipo son responsables de la elaboración de comidas, cenas e incluso los desayunos que se preparan a bordo, siempre elaboradas con los manjares de la tierra que recorre el tren. Pero la gastronomía no se limita al tren. La visita a los restaurantes más prestigiosos de los diversos recorridos forman parte de la propuesta de viaje en cualquiera de los turísticos de lujo de Renfe cuya guinda es su excelente tripulación, compuesta por un Jefe de Expedición, un Guía, técnicos de mantenimiento, y dos maquinistas, que conforman un inmejorable equipo. Todo gira en torno al cliente, a un ritmo refinado y armónico.

Al Andalus, tren de Reyes

Al Andalus, uno de los trenes más lujosos del mundo, efectúa su clásico itinerario primaveral andaluz, al que regresa con el inicio del otoño. Pero el tren no descansa en verano. En el mes de junio el Al Aldalus se aventura a abandonar Andalucía en un singular viaje desde Sevilla a Madrid, por la enigmática ruta de Extremadura. El simbólico Al Andalus, que inició su andadura en 1985, reúne décadas de historia y el confort del mejor hotel. Dispone de cuatro lujosos coches-salón, y siete coches cama con 32 suites de lujo inspirados. Algunos de sus coches suites se construyeron con materiales nobles en Francia en 1920, para la monarquía británica, y pasajeros de alta alcurnia que los utilizaban en sus desplazamientos vacacionales desde Calais hasta la Costa Azul.

Inspirado en el Orient Exprés, ha superado con creces al mítico tren, y se ha consolidado como un referente en el turismo de lujo a nivel internacional. Su fascinante recorrido empieza en Sevilla, y durante 7 días de viaje, se desliza por el encanto de las más bellas ciudades andaluzas. Arranca en primavera, la época más deliciosa para disfrutar de Jerez, Cádiz, Ronda, Granada, Baeza, Úbeda, Córdoba y la propia Sevilla, donde la ciudad, y el hotel Alfonso XIII serán los anfitriones. En Al Andalus los detalles y la exquisitez, hacen al viaje un deleite para el gusto, la vista, el olfato y el tacto.

Y cuando la primavera se está despidiendo y se empieza a percibir la llegada del verano, el 16 de junio este año, es tiempo de Extremadura. Las increíbles y desconocidas dehesas extremeñas, son el escenario de Al Ándalus en la época de potente colorido. Zafra, Mérida, Cáceres y el Parque Natural de Monfragüe, amalgaman historia, grandes descubridores y la naturaleza más potente de nuestro país. A estas escalas extremeñas, se unen Toledo y Aranjuez, antes de concluir en Madrid.

El Transcantábrico, el hechizo de la costa en Gran Lujo y Clásico.

Desde 1 983 el Transcantábrico ha sido señero en gran lujo, y parajes solo accesibles a través de este seductor tren. Desde entonces, esta joya de la Belle Epoque, ha enamorado a los grandes viajeros. La nueva temporada del Transcantábrico Gran Lujo, ofrece lo mejor desde San Sebastián, hasta Santiago de Compostela en un fascinante recorrido. En este hotel rodante de cinco estrellas, el pasajero se mimetiza con la costa y los parajes más recónditos del Atlántico. En el Transcantábrico los paseos son cortos, la cocina es selecta, los vinos excelentes, y su tripulación supera todas las expectativas. Los destinos que el Transcantábrico descubre, entre los que se encuentran el Guggenheim de Bilbao, la cueva prehistórica de Altamira, el Parque Nacional de Picos de Europa, y la catedral de Santiago de Compostela, son tesoros universales.

Por su parte, en El Transcantábrico Clásico, se puede elegir entre el itinerario completo entre León y Santiago de siete días, o viajes más cortos. Son casi viajes a la carta, enfocados en los viajeros que disponen de menos tiempo.

El Expreso de La Robla, la historia de la mina

El añejo trazado hullero es el protagonista en El Expreso de la Robla. El Paraíso Verde, que recorre la cornisa Cantábrica entre Bilbao y Oviedo; y el de La Robla, entre León y Bilbao, son dos magníficas propuestas que sorprenden en La Robla aún por descubrir. El Expreso de La Robla es un tren clásico lleno de encanto y comodidades, a un precio accesible. Agosto será el mes estrella del Expreso, que durante 4 días, transitará por una tierra casi desconocida, a bordo de un confortable alojamiento con baño incluido. El desayuno se disfruta en el Expreso, las comidas y cenas, en restaurantes seleccionados, y los traslados para excursiones, en autocar.

Peregrinos con Renfe

Una joven propuesta es el Tren del Peregrino, que con salida y llegada a Madrid, recorre el Camino portugués durante el mes de agosto. A lo largo de los 6 días que se prolonga el viaje, el tren se transforma en un hotel rodante con alojamiento en cabina Gran Clase con baño.

En esta singular propuesta de Renfe, el peregrino llega en el propio tren hasta el inicio de cada etapa, y lo espera en el lugar donde finaliza. Tui, O Porriño, Mos, Redondela, Arcade, San Amaro, Vilagarcía de Arousa, Cambados, O Grove, Caldas de Rei, Valga, Padrón, o Teo serán las etapas de peregrinaje. Los pasajeros que las recorran y sumen la longitud necesaria, obtendrán la Compostela al final del viaje.

Temáticos y regionales

Además de los viajes largos, en los que los de lujo son protagonistas indiscutibles, Renfe ofrece una serie de trenes turísticos con enfoques temáticos o territoriales que realizan viajes de ida y vuelta en el día. Los que recorren Galicia, 12 rutas que se han ido consolidando en los veranos de esta tierra, se han convertido en un clásico que atrae a propios y a extraños. Turistas internacionales se mezclan con lugareños que han encontrado en estos viajes en tren una fórmula especial para conocer los lugares más emblemáticos de la geografía gallega.

Escritores, como Antonio Machado ó José Zorrilla, épocas, como la Medieval o figuras religiosas, como santa Teresa de Avila, dan nombre a otros trenes turísticos que Renfe pone en marcha cada año con el propósito de divulgar la cultura, la historia o la gastronomía de los lugares que recorren.