EFEBruselas

La historia de "Las mamás belgas", 21 mujeres que ejercieron de enfermeras en la pequeña localidad valenciana de Ontinyent para cuidar soldados republicanos, ha sido rescatada del olvido por el periodista Sven Tuytens, con un documental y un libro que llegará a España en septiembre.

Dos años después de estrenar su documental en Ontinyent, la proyección ha llegado ahora al Instituto Cervantes de Bruselas, donde el corresponsal de la televisión pública flamenca en España ha anunciado que su libro, publicado ya en neerlandés, tendrá una versión española.

El periodista, afincado en Madrid desde hace nueve años y que decidió sumergirse en este trabajo "para ir más allá de los políticos y las ruedas de prensa", explica en una entrevista con Efe que espera que el libro tenga una buena acogida en España porque "todo el mundo tiene una historia de algún modo u otro conectada al conflicto".

Fue en el despacho del director de un archivo de Bruselas donde Tuytens se fijó en una fotografía "con la que empezó todo", tomada el 1 de mayo de 1937: 11 mujeres en la plaza Cataluña de Barcelona "vestidas de domingo, no de milicianas como la mayoría de fotos que vemos de la Guerra Civil", describe.

"Quería saber quiénes eran", explica el corresponsal, quien llegó así a Vera Luftig, el personaje que ha centrado su investigación, que tenía entonces 27 años, de origen polaco.

Vera convenció en Amberes a otras 20 mujeres, entre ellas sus dos hermanas pequeñas, todas ellas judías y originarias de los países del Este, para viajar a España a ayudar a soldados republicanos mientras sus maridos y novios combatían en las Brigadas Internacionales.

Tuytens quiso así dar voz a mujeres, "a menudo olvidadas" en el relato del conflicto bélico, que una vez terminada la Guerra Civil tuvieron que librar una nueva guerra ante la persecución de Hitler, la mayoría luchando en la resistencia francesa y muchas de ellas terminando sus días en campos de concentración.

Las "mamás" belgas, el nombre que se daba a las enfermeras, no tenían sin embargo ninguna experiencia; conocieron en Ontinyent a Maria Rosario Llin Belda, que tenía solo 15 años cuando entró a trabajar y es hoy, a sus 98 años, la única enfermera con vida que trabajó en este hospital militar.

Cariñosamente llamada Rosariet, "un personaje que retrata a una generación de abuelas reconocible por prácticamente todos los españoles", con un carácter fuerte y vivaz, es el vehículo de esta historia que Tuytens ha reconstruido visualmente a través de una cinta del fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson.

Por encargo del Partido Comunista francés, Cartier-Bresson elaboró una película de propaganda en apoyo al bando republicano que recorría todos los hospitales de guerra españoles, entre ellos el de Ontinyent, un trabajo que también ha rescatado así Tuytens, ya que estaba silenciado en la biografía de su autor, y con una calidad sorprendente para la época.

Hoy un colegio, como en su concepción original, perteneciente a los Franciscanos, el Hospital de Ontinyent acogió a voluntarias de diez nacionalidades que salvaron cientos de vidas en sus tres quirófanos y mil camas, hasta el fin del conflicto en 1939.

"Esta historia es un ejemplo también del papel que puede jugar la inmigración en un momento de crisis. Estas mujeres lo dejaron todo para ayudar", afirma Tuytens.

El hospital se convirtió en pionero en España, con el impulso de los líderes socialistas belgas Albert Marteaux o Louis de Brouckère y contaba, entre otras instalaciones, con una piscina terapéutica para los enfermos.

Las mamás belgas tuvieron "que salir corriendo" al término de la guerra y cada una de ellas corrió distinta suerte, aunque sus vidas permanecieron conectadas, un relato en el que ahonda el periodista en el libro, que busca también "contar algo sobre la España de hoy, que aún sufre las heridas del conflicto".

Gracias a este trabajo, Ontinyent ha rehabilitado algunos espacios vinculados a este episodio de la guerra para el turismo; también, algunos descendientes de las protagonistas, como el hijo que vio por primera vez una imagen de su madre en un correo que le envió Tuytens, explica emocionado el periodista, han podido conocer de cerca una historia que jamás les contaron.

"Es más fácil hablar de la guerra de los demás que de tu propia guerra", afirma el investigador, quien admite que, para muchos belgas, "cuyo trauma es la Segunda Guerra Mundial", la guerra española "queda lejos".

Mònica Faro