EFETeherán

La población iraní recibe el nuevo año persa 1397 preocupada por la economía del país, que no termina de despegar y que puede verse afectada por la decisión que tome el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el acuerdo nuclear.

Aunque cumplieron con las tradiciones del "Noruz" o año nuevo y celebraron su llegada en familia, muchos iraníes consideran que hay poco que festejar hoy en el día 1 del mes de Farvardin, el primero del calendario persa, pese a las promesas de las autoridades.

Tanto el líder supremo iraní, Ali Jameneí, como el presidente, Hasan Rohaní, aseguraron anoche, pocos minutos después de que diera comienzo oficialmente el 1397, que Irán ha conseguido frustrar los planes y las amenazas de los "enemigos", en alusión a EEUU y Arabia Saudí.

Jameneí subrayó que esas amenazas "no dañaron el país" y fueron convertidas en "oportunidades", en un discurso con motivo del "Noruz" en el que designó como lema del año entrante "apoyar el producto iraní".

Según el líder supremo, si se fomenta la producción nacional muchos de los problemas económicos y sociales "se solucionarán" o "disminuirán".

Por su parte, Rohaní se comprometió a luchar contra el desempleo, que afecta a casi un 12 % de la población y especialmente a los jóvenes, y contra la pobreza, así como a atraer inversiones locales y extranjeras.

El descontento por la situación económica estalló a finales de diciembre pasado, cuando se registraron protestas antigubernamentales en todo el país que se saldaron con 25 muertos y un millar de detenidos.

A este malestar social se suma la incertidumbre futura debido a las amenazas de EEUU de abandonar el acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y seis grandes potencias e imponer nuevas sanciones.

El levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán, fruto del citado pacto, permitieron la apertura económica del país persa y llenó de esperanza a sus ciudadanos, que más de dos años después de su entrada en vigor no sienten sus efectos reales.

La lenta mejoría, lastrada por la escasez de inversión de compañías internacionales, podría verse dinamitada si el próximo mayo Trump anuncia la retirada de EEUU del acuerdo nuclear y logra presionar a Europa para que imponga restricciones a Irán.

El presidente estadounidense sembró ayer nuevas dudas sobre el futuro del pacto durante una reunión con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, otro acérrimo enemigo de la República Islámica.

"(Habrá que) volver a evaluar el acuerdo en un mes, veremos lo que ocurre", dijo Trump, quien denunció las políticas regionales de Irán y que en ese país "están pasando muchas cosas malas".

Sin embargo, para muchos iraníes, incluidos aquellos que no comulgan con el régimen de los ayatolás, las sanciones internacionales del pasado y las que mantiene en la actualidad EEUU perjudican principalmente a la población y no han logrado su objetivo de doblegar a Teherán.

"Salimos perdiendo los ciudadanos, que sufrimos limitaciones para hacer negocios. Trump debería entender que sus medidas afectan a ese pueblo que dice apreciar", se lamentó Ali Saryaz, un ingeniero de 56 años.

Saryaz expresó a Efe su esperanza en que el acuerdo nuclear se mantenga en pie y aumente el poder adquisitivo de la población.

Lo mismo quiere para 1397 el comerciante Salar Rezaí, de 34 años, que se quejó de la disminución de las ventas y de la devaluación del rial, la moneda local.

"La economía de nuestro país ha empeorado y eso ha influido en el gasto, la gente no tiene dinero y no viene de compras", comentó a Efe frente a su negocio, en el que en estas fechas aprovechó para vender los adornos típicos de "Noruz".

Una de sus clientas, Fariba Abdolahí, de 50 años y ama de casa, denunció que la subida de los precios ha provocado que la multitud en los mercados sea menor.

Pese a las preocupaciones, o debido a ellas para tener suerte en este nuevo año, Abdolahí decoró como es tradición su casa con la mesa de "Haft Sin", compuesta por siete alimentos que empiezan con la letra "s" y que invocan diferentes deseos como salud, amor y prosperidad.

Con ocasión del "Noruz", una festividad con más de 3.000 años de historia que marca el equinoccio de primavera y que fue declarada Patrimonio Inmaterial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2009, los iraníes también estrenan ropa y salen de viaje. Aquellos que pueden permitírselo. EFE

Marina Villén