EFEFerrol

La obra "Miedo 2.0" ha ido transformándose poco a poco con "las propias funciones y ha cambiado, seguro, el punto de vista con el que se mira el espectáculo", dice su responsable, el polifacético Albert Pla, sobre el efecto de la covid-19 en un público cuya "sensibilidad" también es otra muy diferente.

Son "otras personas", pero hay una máxima que sigue incólume: "El público que me conoce ya sabe que soy un cachondo, no creo que se asusten mucho", dice Pla (Sabadell, 1966) a Efe en Ferrol, donde presenta este viernes su última producción, una obra en constante evolución y modificada al calor de la pandemia.

Y eso, añade, que es "un espectáculo de miedo", una reflexión sobre los temores de antes y los que ha traído la crisis sanitaria. Con una visión en las antípodas de lo convencional, pero con la misión de convivir con "nuevos miedos inimaginables hasta ahora que se han apoderado de nuestros sueños".

Pla traza en apenas unos minutos su discurso frente a la "irrealidad, la preocupación y la angustia", también contra un "exceso de alerta que bloquea la consecución de nuestras metas y trastoca la normalidad de nuestro día a día".

Ironía para tumbar a la incertidumbre, una carcajada inteligente frente a la cara que quiere mostrar el terror cotidiano. "Es un torbellino de sensaciones, no te da mucho tiempo de digerirlo", asevera el cantautor catalán.

Tiene miedo al miedo en su justa medida, pero para preparar el espectáculo "me tuve que meter ahí". Lo hizo junto a un amplio equipo y habla de una experiencia "muy relajante" al calor de Raül Refree, que le ha acompañado al crear la banda sonora, o el estudio Nueveojos, artífice de la importante carga audiovisual de la pieza. El colectivo argentino Mondongo asume el diseño de arte y Pepe Miravete hace lo propio con la dirección teatral.

"Íbamos nombrando miedos y dejamos lo que nos resultaba fácil explicar; no pararías nunca, es un temazo", sostiene Albert Pla en torno al proceso creativo previo.

Funciona por impulsos "por los ojos y los oídos" al haber "mucha pantalla" en el escenario, en el que comparece a solas. Sin embargo, manifiesta que nunca "he estado tan acompañado, pasa de todo; hay montañas rusas, pelotones de gente, músicos, desiertos, mares... es un buen pollo lo que sucede visualmente, es complicado tragárselo".

Para el artista, "Miedo 2.0" es "bastante apabullante, lo más apabullante que he hecho".

Así opina tras más de tres décadas en la carretera, pero ese bagaje no le pesa. Valora que cada vez se divierte más y "hay más posibilidades" para convertir en una obra las "cosas que pasan en el mundo; a mí siempre me sorprende todo, escucho al último rapero con la base de siempre y me digo que mira cómo lo hace".

Se fija en cualquier detalle de otra producción escénica porque siempre sacará una idea en limpio, como espera que le ocurra a sus espectadores. Acepta el juicio popular, pero "siempre que me hacen una mala crítica la entiendo perfectamente; cuando me hacen una buena, pienso que es el mismo que dijo que Alejandro Sanz era cojonudo".

Siempre entre la sonrisa suave y la carcajada incipiente, sin dejar indiferente, todo sigue igual: "Uno siempre sube al escenario intentando provocar una reacción".

Por Raúl Salgado