José Luis Alexanco siempre fue una 'rara avis' dentro del panorama artístico español, reaccionando contra todo lo vigente y con una fuerte faceta activista, una combinación que ha dado a luz a un complejo universo creativo que ahora puede verse al completo en la Sala Alcalá 31 de Madrid.

“Ejercicio temporal [1964-2020]' de José Luis Alexanco”, comisariada por Alfonso de la Torre y abierta al público hasta el 1 de noviembre, recorre la prolífica trayectoria de Alexanco a través de varios capítulos, más de medio siglo en el que firma esculturas, cuadros e instalaciones enmarcados en un universo difícil de clasificar.

“A través de estos capítulos, puede contemplarse cómo su quehacer está imbuido en un cierto vislumbrar misterioso, enfrentado Alexanco a un mundo de investigación permanente, un universo presidido por la presencia de una constante tensión”, señala Alfonso de la Torre, comisario de la muestra, en el catálogo de la exposición.

El recorrido confluye en la obra audiovisual en la que ha trabajado durante años y que sintetiza su ser de artista: la pieza fílmica y sonora “Percursum” (1964-2020), una tarea obsesiva que ha ocupado toda su vida y que cuenta con música de José Tejera Osuna.

Alexanco estuvo en contacto, como tantos otros artistas de la época, en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (1968-1973) donde entró en contacto con el ordenador IBM 360.

Tras este contacto, comienza a relacionar el trabajo con los inflables y las posibilidades para la creación artística que le ofrecía una herramienta como el ordenador, que dieron a luz una serie de esculturas de metacrilato con un aire blando.

Su carácter activista se demuestra en su papel en los Encuentros de Pamplona (1972), un festival de vanguardia internacional que supuso todo un hito en la escena cultural de la época y que agrupó a 300 artistas de todas las disciplinas, y que estuvo organizado por el propio Alexanco y el músico Luis de Pablo.

En la exposición también puede verse la creación ‘plástico-sonora’ “Soledad Interrumpida (1971-1980)”, firmada junto a Luis de Pablo, abierta a múltiples interpretaciones, incluido el propio azar.

Su universo creativo no le alejó de trabajos más públicos, como el diseño de la Edición Príncipe de la Constitución Española (1978), encargo del Gobierno de España con motivo de la promulgación de la Carta Magna.