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Símbolo de la cultura americana, inmortalizada en su cine, literatura y música popular, la Ruta 66 vivió años en el olvido antes de convertirse en lugar de peregrinaje de nostálgicos y ávidos de experiencias de libertad, una historia que rescata el documental "Almost ghost" que se estrena este viernes.

Dirigida por la valenciana Ana Ramón Rubio, la película cuenta con tres protagonistas que han sido testigos y artífices de la resurrección cultural y turística de esa carretera construida en 1926 y que el gobierno descatalogó y eliminó de los mapas en 1985.

Harley Russell, de 73 años, es uno de ellos. Vive de las propinas que recibe en su destartalado local de Erick (Oklahoma) con su espectáculo de "músicos mediocres", después de cuatro matrimonios y de haber recorrido el país tocando la guitarra.

Irónico y deslenguado, Russell sabe perfectamente lo que buscan los turistas y se lo da: "quieren ver al auténtico 'redneck', buscan la experiencia alocada y fuera de los estrictos cánones de la moral americana", afirma en el documental antes de soltar una sonora carcajada.

Lowell Davis, con más de 80 años, es la primera persona que se instaló en Red Oak II (Missouri). Después de trabajar durante 13 años como director de arte de una agencia de publicidad, se retiró a ese pueblo abandonado y se dedicó a rehabilitar casas y a manualidades artísticas de todo tipo.

"¿Conoces 'Las uvas de la ira'?, le pregunta a su entrevistadora. "Pues así es como crecí yo", asegura en referencia a la novela de John Steinbeck ambientada en los años de la Gran Depresión y que relata el éxodo de miles de granjeros expulsados de sus tierras y obligados a emigrar a California.

La Ruta 66 fue el principal itinerario de esos emigrantes y de los que años después, durante la Segunda Guerra Mundial, buscaban trabajo en la industria bélica, mientras que en los 50 se convirtió en la principal carretera de veraneantes.

Todos los negocios y pueblos que florecieron en sus márgenes a lo largo de décadas comenzaron a decaer a raíz de la construcción de la Interestatal 40 -se inauguró en 1978- dentro del sistema nacional de autopistas auspiciado por Eisenhower.

Lo cuenta en el documental su tercer protagonista, Ángel Delgadillo, él último barbero de Seligman (Arizona) que a sus 91 años continúa afeitando a los conductores que pasan por su pueblo. Delgadillo fue además uno de los fundadores de la asociación de la Ruta 66 que peleó por conseguir la primera la declaración de ruta histórica para el tramo comprendido entre su pueblo y el vecino Kingman.

Aunque, como Seligman, muchos pueblos de la ruta han revivido con el boom turístico y nostálgico de las últimas décadas, otros siguen en el abandono y también aparecen en la película. Originariamente la carretera atravesaba ocho estados, de Chicago (este) a California (oeste) a lo largo de casi 4.000 kilómetros.

"Somos conscientes de que la música, el cine y la literatura han aportado mucho a la mitología de la Ruta 66 pero lo que queríamos era profundizar en los héroes anónimos de la ruta", ha explicado a Efe la directora del documental.

Rubio se embarcó en este proyecto con otros cuatro amigos con quienes hizo el viaje en marzo de 2018. "Es un proyecto muy especial, lo hemos hecho entre amigos y de forma completamente independiente", subraya.

Uno de ellos es Ximo Cardona, responsable del sonido y de la banda sonora, inspirada en el cancionero que le cantaba de pequeño a Johnny Cash su madre, himnos tradicionales de góspel norteamericano. "Lo descubrimos casualmente al final del viaje, en Chicago, al entrar en una tienda de antigüedades y de segunda mano", cuenta Cardona.

Las versiones, salvo dos, son instrumentales e interpretadas únicamente con 'lap steel' -originariamente algo así como la guitarra de los pobres, un tablero con cuerdas que se tocaba con el cuello roto de una botella- y con guitarra acústica 'parlor', un modelo antiguo típico de los músicos de 'blues'.

Magdalena Tsanis