EFESan Sebastián

Asier Altuna regresa al Festival de Cine de San Sebastián, esta vez con su primer largometraje en solitario "Amama", para competir por lo más grande, la Concha de Oro, con una "Balada de Narayama" a lo vasco, dice, llena de silencios y poesía, de la que el bergarés se siente muy orgulloso.

"No tenemos que tener complejos por hacer películas vascas", asegura el realizador en una entrevista con Efe, consciente de estar recogiendo el importante testigo que dejó el año pasado "Loreak", de Jon Garaño y Josemari Goenaga, primera cinta totalmente en euskera que competía en el certamen internacional.

Altuna reconoce que "Amama" se nutre de sus propias experiencias en el caserío familiar tanto como de los poemas de Kirmen Uribe; voces llenas de silencios que explican más cuanto más callan, apunta el director, cómodo en su "narrativa silenciosa": "Cuatro miradas y una historia bonita te pueden llevar muy lejos", afirma.

"Es cierto -reconoce- que cuento cosas muy cercanas, pero de alguna manera son las mismas que pueden pasarle a todo el mundo".

Filmada durante siete semanas no correlativas para captar el paso de las estaciones en los bosques de Aldatz (Navarra) y Artikutza (Guipúzcoa), "Amama" narra una "historia de incomunicación" y de "ruptura entre generaciones", con el universo del caserío como telón de fondo.

Altuna, también guionista de sus películas, ya pasó por San Sebastián en 2005 con su debut, "Aupa, Etxebeste" (película que codirigió con Telmo Esnal y que fue nominada en los Goya de ese año) que les dio el premio de la Juventud; y después fue con "Bertsolari" (2011), programada fuera de concurso.

"Cuando acabé 'Aupa Etxebeste' empecé a contar este desmoronamiento de lo tradicional con humor, pero me fui haciendo viejo, empecé a madurar y al final me salió 'Amama', una película más intimista y más personal, y estoy contento de no haber hecho una comedia; ha sido un acierto esperar a este punto de madurez".

"Amama" significa abuela, pero también es la sabiduría de los antepasados, la memoria de una familia, explica el director.

"He vivido esa ruptura entre generaciones y he visto ese mundo que se acaba, el paso a la ciudad; de hecho, mi amama decía que, cuando la ciudad venga, nosotros estaremos desaparecidos y será el anticristo", recuerda el cineasta que ha incluido la frase en uno de los momentos estelares de la película.

"Yo tuve amama y amona, (la diferencia, explica, es que abuela se dice de una manera en Guipuzcoa y de otra en Vizcaya) y sus frases nos han quedado a la familia y las seguimos usando", no por un concepto nacionalista, aclara, sino por "una cuestión de valores".

Altuna explica que lo que quiere contar "tiene que ver con una forma de ser. Un mundo cerrado puede tener valores muy bonitos, como el hecho de que el caserío te proveía de cosas de comer, te daba la espiritualidad y te protegía; historias que ya no tienen sentido, pero hay valores de comunidad que lamento que se estén perdiendo. Como que nunca hablasen de 'yo', sino de 'nosotros'".

Por eso, resume, "el mensaje de la película es 'vamos a romper, pero quedémonos con esa sabiduría, vamos adelante pero sin perder lo de atrás'".

Advierte de que en la película "no hay nada de verdad salvo las imágenes nostálgicas que tengo en mi memoria" y que el realizador incluye a golpe de Súper 8.

"Amama", que llegará a los cines el próximo 16 de octubre, ha tenido ayudas de la ETB, del Gobierno Vasco y de la Diputación de Guipúzcoa para completar el presupuesto, cercano al millón de euros.

"Amama", que llega hoy a la competición al tiempo que "Eva no duerme", de Pablo Agüero, se estrena en cines el próximo 16 de octubre.

Por Alicia G.Arribas.