EFEElche (Alicante)

El Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE) ha comenzado el análisis de una talla de piedra de la época ibera, de gran interés arqueológico y de altísima calidad, que fue hallada por un agricultor en 2018 en una pedanía del municipio de Elche (Alicante).

El MAHE colabora con el Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación (IVCR+i) en el análisis de este valioso fragmento escultórico, encontrado por Manuel Ibáñez mientras labraba su terreno en la pedanía ilicitana de El Derramador en 2018.

Se trata de un fragmento de 45 x 31 centímetros, que pertenece a la cintura y glúteo derecho de un guerrero y conserva una parte mínima del cinturón. Además, sobre la túnica se observan protecciones discoidales y romboidales enlazadas por correas, que revelan la jerarquía militar del personaje.

Tras el descubrimiento, y al sospechar de su valor histórico, este vecino informó del hallazgo al yacimiento de La Alcudia (Elche) y al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que depositó la pieza en el MAHE y la puso a disposición de la Conselleria de Cultura para su valoración.

Según ha explicado este martes a los periodistas el director del MAHE, Miguel Pérez, se trata de un fragmento labrado de gran interés arqueológico que corresponde al siglo V a.C., una época en la que "no existe una pieza con la misma calidad en otros guerreros conocidos hasta el momento".

Su identificación presentó cierta complejidad, aunque los especialistas que se acercaron al MAHE a estudiarla "no dudaron de su autenticidad", ha recalcado.

"A continuación, nos pusimos en contacto con el IVCR+i de la Conselleria de Cultura, porque muchas de estas piezas atesoran restos de policromía, lo que posibilitaría averiguar más información", ha explicado Pérez.

Esta semana comienza la fase de análisis no invasivo del fragmento en las instalaciones del MAHE para comprobar si existen restos de policromía que indiquen que la pieza estaba decorada.

Para ello se utilizarán técnicas no invasivas, como la microscopía portátil, que permite la observación de la superficie de la escultura y detalles sobre el estado de conservación.

Asimismo se empleará la fluorescencia de rayos X portátil, que proporciona información de tipo químico elemental sobre el terreno y sin tocar el objeto.

Estos análisis iniciales permitirán obtener una primera aproximación a la pieza, que se irá completando según avancen las investigaciones.

Una vez analizada, volverá al museo para exponerla al público. La concejala de Cultura, Marga Antón, ha pedido a la ciudadanía que, de toparse con fragmentos similares, lo comuniquen al MAHE y el Seprona.