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En 38 años, Ananda Dansa ha acumulado más de 70 premios, entre ellos el Nacional de Danza o diez Max, pero mañana será su última función por "insostenibilidad", porque es "muy cansado" tirar de una empresa como esa en un país "que no ayuda a los creadores", ha argumentado su fundadora, Rosángeles Valls.

Es la compañía privada de danza contemporánea más longeva de Valencia pero también está entre las más veteranas de España, una categoría en la que aparecen la de Carmen Warner y la de Cesc Gelabert tras la decisión de Teresa Nieto de cerrar la suya.

En ese grupo, ha explicado hoy Valls en los Teatros del Canal, donde mañana estrenará "Atman, el comiat" y se despedirá definitivamente de los escenarios, no incluye la de Víctor Ullate porque su naturaleza y las dificultades económicas que están detrás de su desaparición "no son comparables", ha dicho.

"A Ananda, una compañía progresista y comprometida, le resulta cada vez más difícil reinventarse. No hay nada que nos haya hundido. Podríamos aguantar y seguir pero esto nos hemos cansado. ¿Vale la pena hacer todo este esfuerzo? Esto no se hace por dinero sino por amor y por amor se va a cerrar", ha subrayado Valls.

Tomó la decisión hace un año pero no ha querido explicar si ha habido un motivo concreto que motivara el cierre de esta "compañía privada y humilde" en la que trabajan catorce personas.

Las compañías en España, ha recalcado, "están siempre empezando; siempre a expensas de los políticos; siempre en el corto plazo y nunca pasa nada, no se hacen esos planes nacionales que iban a fortalecer la creación y te cansas".

La directora y cofundadora de la compañía, creada junto a su hermano Edison, ha asegurado que tras la función de mañana cerrará la empresa "y nunca volverá a subir la persiana" y se dedicará "a cantar y aprender a tocar el piano" mientras que sus bailarines seguirán con su carrera en otros lugares.

"Los bailarines en España son como los gatos, tienen tres o cuatro empleos a la vez porque es muy difícil vivir de esto", ha insistido la bailarina y coreógrafa.

Para irse han querido hacer un espectáculo aunque no tenían "necesidad": "estrenar es siempre arriesgarse a pinchar, a defraudar, pero para un creador despedirse es un acto muy importante. No es solo decir adiós sino marcar un antes y después", ha destacado Valls, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Así surgió "Atman, el comiat", que reúne en el escenario a 17 bailarines, de entre 25 y 60 años, que han formado parte de la compañía a lo largo de su historia, un espectáculo "sincero y emotivo, sin trampas ni engaños sobre la violencia de género desde una perspectiva que arroja luz sobre la realidad de 1045 mujeres muertas y muchos huérfanos que jamás volverán a ser personas".

"Atman -alma en sánscrito- el comiat -permiso para irse en valenciano-" es un espectáculo "fluido" y lleno de luz: "si lo último que haces no es bonito, divertido y relajado, no merece la pena".

Han hecho una decena de funciones de la pieza en el Palau de les Arts de Valencia, con todo vendido cada día, pero ha decidido que su "canto del cisne" sea mañana en Madrid porque en la capital tiene "ciertas amistades" y Blanca Li, directora del Canal, les pidió que fuera en ese teatro la despedida.

"Me voy contenta porque he hecho lo que podía hacer. Sí me hubiera gustado -ha reconocido- tener la sostenibilidad que me hubiera permitido ser más creativa, tener más tiempo para crear, para explorar y hacer cosas nuevas, no repetirme, pero las cosas son así", ha añadido emocionada.

Concha Barrigós