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Desde las bambalinas de su propia vida, Andrés Pajares pasa revista a sus 79 años de historia sirviéndose del humor con el que ha hecho carrera en “Mis memorias… antes de que se me olviden”, un libro en el que repasa toda su carrera profesional como testigo y protagonista indiscutible de la transición en España.

“Yo no me voy a jubilar nunca, si paro me aburro”, asegura el actor madrileño que, pese a su edad, se niega a bajarse de los escenarios a los que se subió por primera vez con 9 años en la Cadena Ser, entonces Radio Madrid, en un concurso infantil de humor en el que ganó 25 pesetas con su monólogo.

En este libro, de Editorial Almuzara, ha recogido esas anécdotas “por las que la gente siempre pregunta” y que, “para no tener que repetir tantas veces”, ha preferido dejar por escrito.

Abundan en esta narración sus aventuras en los rodajes de las nueve películas que a las órdenes de Mariano Ozores protagonizó con Fernando Esteso en los 70 y 80 con gran éxito de taquilla, como “Los bingueros” (1979), “Los liantes” (1981) o “La Lola no se lleva al huerto” (1984), algunos de los ejemplos más destacados del cine de destape español.

Aunque en el título alude a la necesidad de escribir antes de que los recuerdos se borren, el ganador del Goya a mejor actor por “¡Ay, Carmela” en 1990 asegura que recordarlo todo ha sido muy fácil porque “el ser humano es como el árbol que crece pero tiene el tronco como recordatorio y está todo ahí”.

“Mis padres no querían más hijos y entonces se rompió un condón y nací yo”, rememora entre risas el también cantante y director al remontarse a su nacimiento para empezar a contar una historia “llena de humor”: “El libro responde a cómo soy yo, no me sale contar las cosas de otra forma”.

Para el cómico el límite del humor está “en el buen gusto de quien lo crea” aunque cree que en los últimos tiempos se está estableciendo un límite “que raya el mal gusto” porque se ha generalizado la autocensura, “casi peor que el miedo a la censura cuando en la dictadura se revisaban los libretos”.

El actor, que se vanagloria de haber trabajado codo con codo “con lo mejorcito que dio el cine español del siglo XX” se ha puesto a las órdenes de Carlos Saura, José Luis Garci o Luis García Berlanga en cintas como “Tiovivo c. 1950” (2004) , “Moros y cristianos” (1987).