EFEBarcelona

La empatía es el mejor antídoto contra la soledad, "un mal invisible de nuestros tiempos", según el escritor Ángel Gil, que trata la lacra del aislamiento personal en su nueva novela, "Otoño lejos del nido", un thriller ambientado en la Barcelona poscrisis.

La denuncia social, muy arraigada tradicionalmente a la novela negra, no escapa de las páginas de la nueva obra de Gil (Vila-real, Castellón, 1974), convencido de que no existe mejor género literario que el negro para evidenciar y criticar problemáticas que causan estragos en la sociedad actual.

La crisis económica, la precariedad laboral y la violencia de género son algunas de las cuestiones que aborda "Otoño lejos del nido" (Suma), novela "realista y dramática" que se erige en "un canto a la vida natural", según detalla Gil en una entrevista con Efe.

"Hay un mensaje implícito que invita a mirar a la naturaleza, a disfrutar con los cinco sentidos de los cuatro elementos y a tener más empatía", añade el autor.

Esta "filosofía de vida" subyace, en palabras de Gil, tras la trama criminal que despliega el libro a lo largo de 460 páginas, con un misterio por resolver que se cruza en el camino de dos personajes "de los que cuesta desprenderse".

Estos personajes son Ivet Portabella y Édgar Brossa, ella, sargento que investiga la muerte de una joven colgada de un árbol; él, un periodista cultural en horas bajas que indaga en la oscura desaparición de un novelista.

Cuando ambas investigaciones confluyen, los dos trabajarán en equipo para llegar a la verdad de un caso que se inmiscuye por momentos en sus miserias y altibajos emocionales.

"Ivet sufre una soledad que la carcome y está inmersa en plena crisis de la madurez, que hace tambalear su día a día cuando fallece su perro, único apoyo en los últimos años", relata Ángel Gil.

A la par, Édgar no está pasando por su mejor momento, tras el naufragio de su proyecto periodístico y varios conflictos con el mundo editorial, y "va bajando escalafones sociales hasta descolgarse de sus amistades".

A pesar de la crudeza narrada, Ángel Gil asegura que en sus novelas siempre queda la puerta abierta a la esperanza, "como en la vida real", y remarca que "Otoño lejos del nido" guarda un importante vínculo con la actualidad.

"Espero que esta novela ayude a tomar conciencia -señala el escritor- de que hay gente que lo está pasando mal, que tiene empleo y es pobre, o niños y niñas que dependen de comedores escolares para alimentarse".

Un contexto social que Gil retrata en el libro, ambientado en Barcelona como "homenaje" a la ciudad que fue su casa durante unos años y con la que dice sentirse "en deuda".

"Otoño lejos del nido" es la segunda incursión del autor en la novela negra, tras publicar en 2015 "Pez en la hierba".

"Fue mi debut en este género literario -recuerda Gil-, marcando ya un estilo de gran lirismo, tanto en la forma como en las emociones que transmiten el narrador y los personajes".

Anteriormente, el escritor publicó con la misma editorial "La lluvia es una canción sin letra", novela de ficción histórica en la que se "descubrió" como autor, y "El hombre que arreglaba las bicicletas", libro que recuerda "como un día de verano".

En un futuro, Gil asegura que le "encantaría" ver una de sus obras adaptada a la gran pantalla, pues "es el sueño de todo escritor", y apunta que las historias que crea son muy cinematográficas: "Hoy en día es difícil escribir sin imaginar la película".

Pilar Tomás