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El joven espada madrileño Ángel Téllez, que el viernes abrió la Puerta Grande de Las Ventas tras una rotunda actuación, asegura en entrevista con EFE que se siente "agradecido" a los duros momentos que pasó en su arranque como novillero, porque le hicieron "conocer y asimilar la realidad del toreo".

Apenas quince horas después de esa salida a hombros que lanzará su carrera como matador, Téllez explica que no ha podido apenas "pegar ojo" intentando hacerse a la idea de lo vivido en el ruedo de Las Ventas, porque "aunque siempre soñé algo así, lo que pasó superó las expectativas de todos esos sueños".

"De todas formas, a pesar de la tensión que suponía coger esa sustitución de Emilio de Justo, al que deseo que pronto pueda estar en los ruedos, y en una de las tardes más importantes de San Isidro, la disfruté mucho, porque llegué tranquilo a la plaza, pensando que, si llevaba toda la vida esperándolo, lo mejor que podía hacerlo era saborearlo", matiza el torero.

Esa es precisamente la razón por la que considera que pudo mostrarse ante su lote tal y como es y lograr ese gran impacto en un público absolutamente entregado con sus dos faenas y que le hizo tener "unas sensaciones increíbles y difíciles de describir, entre lo íntimo y lo mágico".

Téllez, que tomó la alternativa en abril de 2019 en Guadalajara de manos de Morante de la Puebla y que apenas había sumado veinte paseíllos antes de este triunfo, considera que su asentada manera de estar en la plaza en una cita tan determinante es fruto de "esa dureza vivida en los inicios".

En concreto, el madrileño, que el próximo día 6 cumplirá 24 años de edad, se refiere a los abundantes percances que sufrió en su etapa de novillero, incluido el sufrido en el campo, cuando una vaca le partió la femoral durante un tentadero.

"Sí, estoy probado, como se dice en este mundillo, porque pasé por momentos muy complicados que, yo creo que por suerte, me ayudaron a forjar desde el primer momento ese carácter que ahora me ha servido para afrontar situaciones como la de ayer. Ya conozco la parte más dura de esta profesión, pero hago de todo ello una lectura positiva", insiste.

Tras llevar a cabo, tanto el día 17 con la corrida de Araúz de Robles como con la de Victoriano del Río, el toreo de más sincera intensidad de San Isidro, Téllez se siente orgulloso, "porque es todo un honor" ser el primer matador de toros de la escuela José Cubero "Yiyo", continuadora del anterior centro de tauromaquia madrileño cerrado por la que fuera alcaldesa Manuel Carmena.

"Me ha hecho una especial ilusión recibir las enhorabuenas de mis antiguos compañeros y de muchos de los alumnos que aún permanecen allí, pero -añade- también me abruma que los que fueron mis maestros me pongan ahora de ejemplo para los otros chavales, porque creo que aún no lo soy".

Pero si Téllez tuvo ayer un recuerdo muy especial fue para el hombre que le apoderó en sus inicios, José Antón "Josete", fallecido por Covid en abril de 2020, "cuando -dice- aún no sabíamos muy bien de que iba esto de la pandemia".

"Claro que me acuerdo de él, como me acordaré toda mi vida, porque tenía más fe en mí que yo mismo y supo ver lo que ahora está sucediendo. Su recuerdo es el que me ha guiado y por eso, aunque está llamando mucha gente para interesarse, no tengo prisa, prefiero tomármelo con calma y seguir apoderado por mi tío Fernando, que fue banderillero, antes de tomar una decisión", finaliza Ángel Téllez.

Paco Aguado