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Antoni Campañá fotografió el estallido de la Guerra Civil y la revolución en Barcelona, el frente de Aragón, los bombardeos, el hambre y la victoria franquista en 5.000 negativos que han permanecido inéditos hasta ahora porque, traumatizado por la guerra, ocultó todo ese material que su nieto descubrió en 2018.

Antoni Campañá (1906-1989), que había sido fotógrafo de deportes en tiempos de paz, nunca quiso mostrar ese trabajo, ni siquiera hablar de él con sus familiares, pero conservó todos los negativos que guardó en dos cajas rojas y almacenó en el fondo del garaje de la casa que en los años cuarenta se construyó en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

La gran mayoría de esas imágenes ha permanecido inédita hasta ahora que la editorial Comanegra ha publicado el libro "La Caja Roja. La Guerra Civil fotografiada por Antoni Campañá", un volumen que recoge una selección de ellas, en edición de Arnau González i Vilalta y David Ramos.

Muy pocas de las fotos de guerra de Campañá fueron publicadas durante su vida, una veintena de ellas en La Vanguardia y en publicaciones del PSUC, de la Generalitat, de la CNT-FAI durante la guerra, la recopilación de postales "Barcelona en lucha", también durante la guerra, y el libro de este sindicato titulado "19 de julio 1936. España", publicado en 1937.

Algunas de esas fotos, de las que Campañá jamás reclamó la autoría, alcanzaron a ser portada de periódicos extranjeros pero la mayor parte no sólo permaneció inédita sino que, muy probablemente, tampoco fue mostrada a nadie, según las conclusiones de González i Vilalta y Ramos.

González Vilalta, que este viernes ha participado en la presentación de "La Caja Roja" en Málaga -el libro incluye una amplia selección de las fotos que Campañá hizo en Barcelona de los refugiados que salieron de Málaga en "la desbandá" tras la toma de la ciudad-, ha dicho a Efe que fue el nieto del fotógrafo, Toni Moné, quien halló las dos cajas rojas.

Estas dos cajas contenían unos 5.000 negativos y unos 400 positivados, en su mayoría de la Guerra Civil, pero también algunos de las fechas previas y las inmediatamente posteriores a la contienda, y fueron halladas por Moné una vez que su familia decidió vender la casa de Sant Cugat del Vallés, que iba a ser demolida.

Fue entonces, a finales de 2018, cuando en un último intento de encontrar el legado fotográfico de su abuelo, Moné halló en el garaje de la casa las dos cajas rojas, junto a otros cachivaches fotográficos que su abuelo había conservado igualmente.

Allí estaban los negativos de la fotos que Campañá tomó los primeros días de la guerra, los primeros cadáveres, los retratos de las milicianas y los milicianos, la gente armada con el puño en alto, los aires de la revolución, las tapias y los coches pintados con las siglas de partidos y sindicatos, las barricadas de adoquines, un retrato del presidente de la Generalitat Lluis Companys con el líder anarquista Juan García Oliver.

Imágenes de los desoladores efectos de los bombardeos, las columnas anarquistas saliendo hacia Aragón, la vida cotidiana y el paso de los tranvías en Barcelona, así como las tareas de la propaganda republicana y la toma de la ciudad por los franquistas y los consiguientes desfiles victoriosos conforman esta visión inédita de la Guerra Civil.

La fotografía fue la vida de Antoni Campañá, comenzó a practicarla a los 7 u 8 años y fue una especie de hombre orquesta del gremio ya que fue vendedor de cámaras y experto en revelado en varias tiendas y laboratorios, además de retratista, fotógrafo de deporte, de costumbres y fotorreportero de guerra, artista fotográfico de renombre y autor de colecciones célebres de postales e impulsor de revistas especializadas, autor de artículos sobre fotografía y de un libro sobre técnica fotográfica.

Los editores de "La Caja Roja", que también es un álbum fotográfico de más de trescientas páginas a tamaño folio, han comparado las "cajas rojas" de Campañá con la mítica "maleta mexicana" de Robert Capa y Gerda Taro y con la también épica maleta que el fotógrafo Agustí Centelles se llevó al exilio francés de 1939. Alfredo Valenzuela