EFEMadrid

Seis pinturas de cuatro artistas argentinos, Lucio Fontana, Guillermo Kuitca, Alejandra Seeber y Juan Tessi, pintores que no reniegan de la tradición sino que se sirven de ella como territorio para explorar y crear su propio lenguaje, dialogan desde hoy con otras obras contemporáneas del Museo Thyssen.

"Ultramar: Fontana, Kuitca, Seeber, Tessi" es el título del montaje organizado por el Museo Thyssen-Bornemisza y el Ministerio de Cultura de Argentina, dentro de la iniciativa Argentina Plataforma Arco, que se desarrolla este mes, ya que este país es el invitado de la feria de arte contemporáneo de Madrid (ARCO).

Según ha explicado el ministro de Cultura de Argentina, Pablo Avelluto, este montaje es uno de los ejes principales que su país desarrollará en torno a ARCO.

Una feria que supone una conversación internacional entre culturas, ha indicado Avelluto, que "modifican realidades" al uno y otro lado del océano y "derrumban lugares comunes".

Las obras de "Ultramar" comparten la economía de color y el interés por la pintura como territorio para la exploración.

Según la comisaria de la exposición, Sonia Becca, estos artistas "trabajan en pintura y con pintura, exploran lenguajes como instalaciones, 'performances' o esculturas, pero no como artistas polimorfos sino para expandir el territorio de la pintura".

La comisaria ha destacado el uso que hacen de la larga tradición de la pintura en Argentina, que "ellos no confrontan ni refutan, sino que toman de la tradición local aquellos elementos que les sirven para desarrollar su propio lenguaje".

El director artístico del Museo Thyssen, Guillermo Solana, ha explicado que, a propuesta de la comisaria de la exposición, las pinturas de estos artistas entran en conversación con la obra del único artista argentino de la colección Thyssen, Lucio Fontana, y su cuadro "Venecia era toda oro".

Fontana (1899-1968) huyó de las convenciones plásticas del momento y consideró la materia y el sonido como elementos regeneradores del arte. Cortes y agujeros surgieron en sus telas en 1949 en respuesta al interrogante de cómo superar el plano en la pintura y llevarla hacia el espacio.

Es lo que muestra "Venecia era toda oro", una obra monocromática en la que un corte rasga la tela por la mitad.

Esta obra conecta con Guillermo Kuitca (Buenos Aires, 1961) y su interés en indagar en el proceso pictórico a través de la representación del espacio, que puede observarse en el cuadro que ha viajado al Thyssen, "Doble eclipse".

Otra de las piezas es "Taxi", obra de Alejandra Seeber (Buenos Aires, 1969), cuyas pinturas son a veces resultado de restricciones que la artista misma se impone: a veces pinta siguiendo lo que dictan unos papeles sacados al azar, se fija un tiempo de ejecución o un límite de colores en su paleta.

Piezas cerámicas se añaden, en el tríptico "Coreo", de Juan Tessi (Lima, 1972), a unas siluetas dibujadas, a modo de cabezas de arcilla cocida porque al artista le interesa la capacidad de la pintura para funcionar como superficie y objeto al mismo tiempo.