EFEBarcelona

Rigoberta Bandini sólo tiene cuatro canciones propias y ha ofrecido hasta ahora un único concierto, pero su nombre ya corre como la pólvora, su música todavía más, y los conciertos previstos para marzo en Barcelona agotaron las entradas en una hora.

El fenómeno de canciones como "In Spain we call it soledad" o "Too many drugs" parece un milagro, pero tiene una explicación: Rigoberta Bandini es el nombre artístico de Paula Ribó, una artista de 30 años que, antes de debutar en solitario, se ha fogueado en dos bandas de música, además de como actriz, directora de teatro y escritora.

"Yo llevo tiempo haciendo cosas parecidas, pero ahora la gente lo ha recibido mejor", señala la cantante catalana, en una entrevista con Efe, en la casa a la que se acaba de mudar para tener más sitio, ahora que acaba de ser madre, para añadir: "No le quiero dar extra bola a todo esto que me está pasado, es un regalo".

Un regalo que no sabe a ciencia cierta de donde viene, pero que ella cree que "del Universo, que me está dando abundancia porque ha visto que ahora estoy en armonía con mi entorno".

"Soy un poco friki y hago mucha meditación y visualización -aclara- y llevo tiempo trabajando el desapego del ego, la idea de entregar mi música desde el amor y el altruismo, porque he venido al mundo para esto".

Sin duda ha venido al mundo para ser artista, porque empezó a doblar películas con siete años y a componer canciones con nueve.

En aquella época iba por la calle con uniforme de colegiala pija, el mismo que utilizó en el primer concierto de Rigoberta Bandini y que tiene previsto seguir usando en próximos espectáculos.

Un uniforme que odiaba de niña, cuando quería ser punki, y con el se ha reconciliado hasta el punto de que ahora se atreve a incorporarlo a su juego artístico.

Con 21 años de edad creó con dos compañeras de clase The Manzelles, con 23 escribió su primera obra de teatro, con 26 dirigió su primer montaje y con 26 escribió su primer libro.

Con 30 sintió "una especie de llamada": había llegado el momento de dar a conocer las canciones que componía para sí misma y sus amigos.

El nombre de Rigoberta Bandini le vino "de una manera espontánea, absolutamente 'random' -recuerda-, pero me gustó porque es el apellido de Arturo Bandini, el 'alter ego' de John Fande, un escritor que me encanta".

Las referencias de Paula Ribó son de los más heterogéneas: tan pronto menciona escritores como Fante o Despentes, como habla de Abba, Mocedades, Franco Battiatto, Jeanette o Gigi d'Agostino.

El resultado es una música muy personal que la propia autora define como "electrónica emocional, música que va directa al corazón".

Muchos corazones han llorado y bailado a la vez durante esta pandemia con la música de Rigoberta Bandini, que ha logrado conectar con el público sin el respaldo de ninguna discográfica.

Paula Ribó ha compuesto las canciones, en algunas ayudada en las bases por su pareja, Esteban Navarro (Venga Monjas), que le acompañará en los próximo conciertos, junto a los Barenys, sus primos, en la batería y los coros.

Tras hacerse viral, muchas empresas musicales han llamado a Paula Ribó y le han hecho propuestas laborales, pero de momento, ella prefiere seguir acompañada por los suyos, con los que está sacando temas muy interesantes, como la reciente "Perra".

"Las cosas están funcionando bien así -explica-. Si ahora viene un gigante a hinchar esto me puedo sentir aturdida, prefiero que las cosas sigan siendo orgánicas y continuar con los pies en la tierra. En eso, el hijo que acabo de tener me ayuda mucho", concluye.

Por Rosa Díaz