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ETA se disolvió oficialmente hace casi dos años tras 40 años de una violencia que no estaba en sus inicios. Eso es lo que cuenta "La línea invisible", una serie que se estrena el día 8 en Movistar dirigida por Mariano Barroso, que cree que "era el momento de hablar cómo fue el auge de la pesadilla".

Esos orígenes aparecieron ante Barroso como "un mundo fascinante por explorar" porque "ahora ha pasado el tiempo suficiente para ver las cosas con una cierta perspectiva para poder indagar cómo pudimos llegar hasta donde llegamos", explica el cineasta en una entrevista con Efe vía Skype.

Álex Monner es el protagonista de la serie interpretando a Txabi Etxebarrieta, un estudiante universitario que se introdujo en ETA de la mano de su hermano José Antonio (Enric Auquer) y que se convirtió en un dirigente de la banda y en el primero en cometer un asesinato, el del guardia civil José Antonio Pardines (Xóan Fórneas).

En seis capítulos, Barroso narra la evolución de Etxebarrieta en paralelo a la represión del régimen de Franco, personalizada en las torturas dirigidas por el entonces jefe de la Brigada Político-Social de Guipúzcoa, Melitón Manzanas (Antonio de la Torre), que fue el primer asesinado por ETA en un atentado organizado.

"Un tema muy bueno en un contexto fascinante, un personaje fascinante y un gran director". Así resume el proyecto De la Torre, que asegura ser muy consciente de que Melitón Manzanas era detestado por la izquierda abertxale pero que también tenía una familia que tiene recuerdos totalmente diferentes de él.

El actor trató de acceder a la hija del policía, que declinó la invitación, pero sí le hizo llegar los recuerdos de un padre muy cariñoso, afable y de buen trato, una imagen completamente opuesta a la que ofrecen las víctimas de sus torturas.

Por ello, su trabajo se centró en tratar de hacer "un retrato poliédrico" del personaje, mostrar su lado humano, algo en lo que coincide con Enric Auquer y Álex Monner.

Los dos trabajaron juntos para conocer los más posible a sus personajes, hermanos unidos en su ideología nacionalista, y entender su simbología dentro de la historia de ETA, que considera a Txabi su primer mártir.

Un profundo trabajo de investigación, de hablar con gente que les conoció y expertos en la banda terrorista que les sirvió para luego meterse en los personajes desde las tripas, como precisa Monner.

"Es uno de los personajes más alejados de mí que he interpretado. Yo no soy un intelectual, no tengo una carrera universitaria, nunca podría dar una clase", señala Monner, que sin embargo asegura que lleva toda la vida preparándose para un papel que le ha acercado a sus raíces vascas -estudió los diálogos en casa de sus abuelos en Azpeitia-.

Al mismo tiempo el Txabi de "La línea invisible" tiene cosas de él, como también las tiene el José Antonio al que da vida Auquer, que se muestra convencido de que es imposible crear un personaje sin que se vea parte de él en el resultado.

"Toda la humanidad de ese personaje es muy mía", asegura un actor que en apenas un año ha pasado de ser desconocido a estar en proyectos tan variados como "Quien a hierro mata" o "Vida perfecta" y llevarse un Goya, un Gaudí o dos Premios Feroz.

"Me gusta componer el personaje y buscar energías diversas", precisa Auquer, que también se considera "un gran observador y un gran copiador" al que le encanta "aprender de todo el mundo, copiar energías y entender cómo trabaja la gente".

Y eso es lo que ha hecho en el rodaje de "La línea invisible", una serie con un enorme reparto de secundarios que cuenta con nombres veteranos como los de Ramón Barea o Asier Etxeandía, pero también de jóvenes como Anna Castillo, Patrick Criado, Joan Amargós o Emilio Palacios, todos componentes de una nueva y brillante generación de actores españoles.

"Me siento absolutamente rodeado de talento y de buena gente. Con esta mezcla se puede ir a donde quieras", dice Monner, a lo que Auquer añade: "Hicimos un team (equipo) increíble y súper bueno. Todos trabajamos desde sitios diferentes para llegar a conexiones y hacer escenas juntos (...) Creo que somos unas generaciones muy potentes y muy bonitas y que somos muy poco competitivos y nos ayudamos muchísimo".

Un elenco de actores que Barroso escogió por su adecuación a los diferentes personajes, sin importarle que Monner y Auquer sean catalanes o De la Torre andaluz.

"No hemos hecho un documental", afirma rotundo Barroso, que cree "en la capacidad de los buenos actores y actrices" y que recuerda además que Monner es medio vasco, que la serie está entera rodada en el País Vasco y que gran parte del equipo técnico es de allí.

Lo importante para él es haber sido lo más fiel posible a la historia, basada en una ingente documentación estudiada por el equipo y realizada "con todo el respeto", siendo conscientes de que es su versión de lo que pasó porque hay "tantas versiones de la historia como personas vivieron esa realidad".

En este caso cuentan "cómo algo que empezó como un sueño, de jóvenes de izquierdas de superar la lucha de clases y de derrotar a una dictadura, se convirtió en una pesadilla", resume De la Torre desde un estudio improvisado en una habitación de su casa.

Alicia García de Francisco