EFEBarcelona

El polifacético artista californiano Beck y la banda neoyorkina de indie rock The National han reconciliado este viernes al público del Primavera Sound con el festival después de que la primera jornada de ayer estuviese marcada por las quejas de la gente ante las largas colas y las aglomeraciones que se registraron.

Además de amansar el runrún quejoso, que hoy ha ido a menos, los dos cabeza de cartel del día también han tenido que lidiar con la presión de llenar el vacío dejado por la cancelación de última hora y no suplida de The Strokes, que justo ayer anunciaron que no iban a poder actuar hoy debido a que uno de sus miembros ha dado positivo en covid-19.

Ante una multitud que abarrotaba, sin agobios, la explanada de los escenarios principales, Beck ha sido el primero en disparar y ha dado en la diana desde el primer tema, "Hyperlife", con el que ha conectado inmediatamente con el respetable.

Inaugurando su primera gira desde 2019, este polifacético artista que no ha parada de ir de un lado a otro del escenario, ha ofrecido un amplio repertorio de canciones -más de una treintena- y de estilos: desde el synth-pop hasta el dub, pasando por las baladas o el hip-hop.

El punto álgido, sin duda, ha llegado con "E Pro" y la archiconocida y tarareada "Loser", que han desatado el furor de la audiencia y del mismo Beck.

La intensidad ha continuado con The National, la banda de indie y post-punk liderada por Matt Berninger, que ha hecho un exhaustivo repaso de la mayoría de sus himnos, apenas interpretando una canción de su último disco.

Arrancando con "Don't Swallow the Cap", "Mistaken For Strangers", "Bloodbuzz Ohio" y "The System Only Dreams in Total Darkness", los estadounidenses han hecho una apuesta segura para ponerse al público en el bolsillo desde el inicio.

Con tres canciones inéditas interpretadas en el tramo central, el concierto ha terminado por todo lo alto con otra traca de éxitos entre los que no han faltado "England", "Graceless", "Fake Empire", "Mr November", "Terrible Love" y "About Today".

Estos dos conciertazos han sido una alegría tras el colapso que se produjo ayer, con aglomeraciones y colas kilométricas para adquirir una cerveza o ir al lavabo, que hoy no se ha repetido.

Ha habido colas y riadas de personas, pero las habituales en un festival masivo o, por lo menos, las mismas que solían haber antes de la covid.

Una de las razones por las que el problema se ha solucionado, no sabemos todavía si temporalmente o definitivamente, es que uno de los principales atractivos de este viernes, The Strokes, finalmente no ha actuado, por lo que muchas personas con abono para todo el festival han decidido descansar hoy y, las que han venido, se han distribuido por los diferentes espacios, en lugar de concentrarse todos en el mismo lugar.

Otro factor importante es que hoy no ha fallado el internet como ayer y eso ha permitido cobrar con el datáfono y agilizar la venta de comida y bebida y reducir las colas.

Conseguir una bebida o comer no ha sido tarea fácil a ciertas horas, y en muchos conciertos era imposible llegar a las primeras filas, pero eso no molesta a los habituales de los festivales, y menos este año, después de dos de distancias sociales y ausencia de roce.

Uno de los lugares donde ha habido mucho contacto hoy ha sido el Boiler Room, un club circular de música electrónica situado junto al mar donde una nueva generación de dj han hecho volar las mentes de un público muy apiñado, que ha disfrutado del placer de estar juntos sin sufrir sus inconvenientes.

No lejos de ahí, a la misma hora, la de la puesta de sol, el ambiente era otro en el concierto de Amaia, que con su voz dulce pero poderosa ha conseguido llegar hasta los espectadores más alejados, los que tomaban una cerveza tranquilamente sentados en el césped artificial del fondo.

Mientras, los de primera fila coreaban junto a la pamplonica "Yamaguchi" y su versión de "Fiebre", de Bad Gyal, una artista que arroyó anoche en este mismo festival.

Si a Bad Gyal el festival le reservó ayer la madrugada y Amaia el atardecer, otras bandas nacionales han tenido peor suerte, como los magníficos Los Hermanos Cubero, que han tocado bajo un sol abrasador a las cuatro y media de la tarde, o Chaqueta de Chandal y Manel, que también lo han hecho a una hora demasiado temprana para este festival de alma nocturna.

Más suerte ha tenido Rigoberta Bandini, que se ha estrenado en el Primavera con un concierto a la mejor hora, medianoche, y otras estrellas del firmamento musical internacional como Autechre, Caribou, Earl Sweatshirt, Fontaines D.C. y Jamie xx que han conseguido que el público se olvidara de todas las penalidades de anoche y se reconciliaran con el festival.

Marc Corominas/Rosa Díaz