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La "negritud" de una novela no es para la escritora Berna González Harbour una "estantería en la librería" sino un "estado mental literario" en el que busca, más allá del suceso, el contexto que permite justificar un crimen, algo que refleja en su tercera novela protagonizada por la comisaria Ruiz.

"Las lágrimas de Claire Jones", publicada por Destino, es la nueva entrega de la serie de la comisaria de la Policía Nacional María Ruiz Pfeiffer, su tercer caso tras los relatados en las novelas "Verano en rojo" (2012) y "Margen de error" (2014).

Tras bucear en el mundo de la corrupción empresarial y el lado oscuro de la Iglesia, la periodista y escritora Berna González Harbour (Santander, 1965) habla en su tercera novela protagonizada por la comisaria María Ruiz de "la peor corrupción, la policial", de nuevas drogas como la "burundanga" y la "aberración" de crímenes grabados y transmitidos por las redes sociales.

En una entrevista con Efe, González Harbour asegura que más que el suceso en sí, le interesa contar en sus novelas el contexto en el que se produce y "arrojar luz sobre lo que se oculta y sobre cómo se justifica".

En la nueva novela su comisaria ha sido castigada y destinada a Soria, la provincia con más bajo índice de delincuencia y cuyo último caso de sangre sin resolver data de 1954, cuando una mujer presuntamente envenenó con matarratas a su marido antes de desaparecer para siempre.

La soledad a la que se enfrenta la comisaria en su nuevo destino la hace "empatizar" con la de una joven que aparece muerta en Santander en un coche cuando ella se encuentra allí visitando a su amigo y compañero Carlos, encargado del caso.

Aunque la autora no decide conscientemente situar sus historias en Santander, en las cuatro novelas que ha escrito "siempre ha habido un camino" a la capital cántabra, donde se crió cerca de un "desguace", recuerda, que aparece también como territorio "de negritud" en su último libro.

Soria le pareció un "territorio ideal" para situar el destierro interior y exterior de esta comisaria, cuya carrera quiere hundir el nuevo jefe superior de Policía.

Una mujer "fuerte" al frente de investigaciones policiales como algunas otras protagonistas de novelas negras de autoras españolas.

"Quería pintar el mundo de hoy y eso pasa por una mujer fuerte como María. Ni Conan Doyle ni Raymond Chandler podían situar a mujeres al frente de las investigaciones policiales en sus novelas, porque habría resultado excéntrico", indica la autora que asegura que ahora es normal que la protagonista de estas historias sea una mujer.

Asegura que no está especialmente interesada en el periodismo de sucesos y que lleva a la literatura temas que le causan perplejidad: el verano pasado le tocó la "fibra sensible", recuerda, el caso de la violación en grupo de una joven durante los sanfermines, a la que además grabaron con móviles.

Dedicarse a la literatura negra, asegura la periodista, no fue una decisión estratégica sino que ocurrió se vio capaz pues para ella es "un placer" sembrar pistas y dudas, en una especie de "sudoku", y crear caminos falsos en sus historias.

Benjamin Black, el alter ego del escritor irlandés John Banville para la novela negra, es su autor favorito en este género porque es "pura literatura", señala González Harbour, que asegura que desde que comenzó a escribir tuvo claro de que emprendía una "carrera de fondo" con el objetivo de que cada nuevo libro suponga un avance.

Ya tiene en la cabeza la próxima novela de la comisaria, que por primera vez estará ambientada completamente en Madrid.