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Tres personajes muy diferentes pero con un elemento esencial en común, el silencio. Y tres actrices -Blanca Portillo, Emma Suárez y Petra Martínez-, que han utilizado ese silencio para construir desde muy dentro los papeles que les han valido la nominación al Premio Goya.

Veteranas que se enfrentan a la nominación desde puntos de partida opuestos, como han destacado este miércoles en una charla en la sede de la Academia de Cine.

Emma Suárez, nominada por "Josefina", tiene tres Goya; Blanca Portillo ("Maixabel") alcanza su cuarta nominación y Petra Martínez ("La vida era eso"), a sus 77 años, debuta en estas lides.

Entre risas y alabanzas mutuas, con Emma Suárez llena de preguntas curiosas para sus colegas; Petra Martínez desarmando a la audiencia con su honestidad y Blanca Portillo reconociendo sentirse aterrada por trabajar con Luis Tosar, las tres actrices han conquistado al público con sus anécdotas y sus recuerdos.

Ausente Penélope Cruz (con su decimotercera nominación por "Madres paralelas", que de ganar sería su cuarto Goya), sus tres compañeras se mostraron divertidas, ocurrentes y honestas en su admiración mutua.

La más intensa, Portillo, haciendo honor a la dureza de su personaje, Maixabel Lasa, la viuda de Juan María Jáuregui, que se sentó con los asesinos de su marido, una historia que cuenta Iciar Bollain en una película que tiene 14 nominaciones.

Se siente orgullosa la actriz de su trabajo -"por primera vez en mi vida no me vi a mí misma", asegura-, pero sobre todo feliz de haber conocido a Maixabel Lasa - "ha sido lo más bonito"-.

Hoy ha contado cómo se cambió el pelo y con la mascarilla puesta se fue a vivir un mes al País Vasco, a conocer a la gente entre la que vive Maixabel, el ambiente en el que esta mujer, sin atisbo de rencor, sigue recordando a su marido asesinado por ETA.

Reconoce Portillo que estaba muerta de miedo antes de conocer a la mujer que ha interpretado en la película, pero se encontró con un ser "de luz y de una inteligencia emocional hasta límites insospechados".

Eso, el trabajo de Iciar Bollain y un compañero como Tosar le ayudaron a sacar un trabajo complejo, desde el silencio, porque Maixabel es una mujer de pocas palabras.

"!Qué película, qué rodaje, qué todo!", exclamó Suárez tras escuchar el relato de su compañera.

Ella también está nominada por un personaje silencioso, el de la Josefina que da título a la ópera prima de Javier Marco Rico, que protagoniza junto a Roberto Álamo.

"Ha sido bonita la experiencia pero es un personaje que desde el principio me dio muchos quebraderos de cabeza, no sabía cómo afrontarlo ni cómo empezar", recordaba la actriz, que hasta se planteó contratar a un coach, algo que nunca ha hecho, aunque al final, igualmente con la colaboración del realizador y de Álamo, lo construyó.

Y el silencio fue la característica de su personaje y del de Álamo, dos seres que se encuentran en un lugar tan inhóspito como una cárcel -él funcionario, ella visitante- y en un momento en el que piensan que se les acabó el tiempo para una relación.

Para Suárez, "Josefina" y "La vida era eso" son dos historias similares por los personajes, pero además porque ambas "hablan del despertar de los seres humanos, de la soledad...y están concebidas desde el silencio de los personajes".

Las dos son debuts, el de "La vida era eso" de David Martín de los Santos, un realizador que tuvo que perseguir a Martínez para que aceptara protagonizarla, porque la veterana actriz no estaba nada convencida al principio.

Y ahora no puede estar más contenta con una película que le ha dado su primera nominación al Goya tras una larga carrera centrada principalmente en el teatro político y social, pero también con participaciones destacadas en cine y en televisión.

Para ella lo importante de un trabajo es divertirse, como le ocurre con su personaje de "La que se avecina", una "mala, mala, sin ninguna necesidad de ser mala".

Le encanta hacerlo aunque haya perdido a dos amigos que le preguntaron si no se avergonzaba de participar en la serie. Y con un "no" rotundo, dejó de hablarles y siguió con su carrera como actriz, que le llevó al exilio -"hice mucho teatro independiente, con obras que las hacías un día, luego nos prohibían y te ibas"-, como recuerda entre risas.

De "La vida era eso" no tiene más que palabras positivas, del director, de su compañera Anna Castillo y de su personaje, una mujer que ha vivido aburrida mucho tiempo y a la que le dan la oportunidad de cambiar.

Una charla distendida entre tres grandes actrices, que abogaron por repartir Goyas de Oro, Plata y Bronce y hasta un premio de consolación para las nominadas. Una de ellas o Penélope Cruz saldrán el día 12 de Valencia con la estatuilla en las manos.

Alicia García de Francisco