EFEValladolid

El director Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959), galardonado en la 66ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) con la Espiga de Honor, ha demandado este sábado que las risas vuelvan a las salas de los cines, en un momento de transición tras la aparición de otras plataformas en el que "no sabemos si las audiencias van a volver".

El también productor, actor y guionista ha hablado en el festival del momento que vive el cine tras la pandemia, en una etapa de cambio en la que recuerda toda su carrera desde la Seminci de 1991 y el estreno de su ópera prima, 'El niño que gritó puta', y que le hace añorar la presencia de la audiencia en el cine para disfrutar de "500 personas riéndose al mismo tiempo por lo mismo".

En una rueda de prensa previa a la entrega de la Espiga de Honor, Campanella ha comparado su pasión por el cine y el teatro, dos disciplinas que afrontan la falta de público de diferente forma, pues "el cine cambia" y no sabe si las audiencias volverán, "pero el teatro es el teatro".

"Si quieres conocer París hay que ir a París, no hay streaming que valga", ha comparado en referencia a la presencia que requiere el teatro.

El director de la galardonada con un Óscar en 2009 'El secreto de sus ojos', ha considerado como una de las cosas más hermosas el poder ver al público en las salas y lo ha comparado con la televisión.

"Me divierte estar en filmación y trabajar con actores, técnicos, creativos, es un evento social. En televisión termina ahí, cuando entregas se acabó. En cambio en el cine es como que empieza. Hacer una película es como cocinar: en televisión se llevan el plato y no lo ves más y en cine lo llevas a la mesa y ves cómo los comensales disfrutan", ha dicho.

Ha recordado cuando recibió el Premio de la Academia y, tras ser preguntado sobre si es consciente de que sus películas han pasado a la historia del cine argentino, el cineasta se ha mostrado preocupado por el futuro de las películas y ha reconocido que su "obsesión" es que perduren y "no se pierdan, no se rompan, no se arruinen".

"Llama la atención que alguien con 15 años, que nació después de estrenarla ('El secreto de tus ojos'), te diga que la ha visto y la disfruta, es una conexión a través del tiempo muy linda", ha confesado el director cuya carrera ha ido de la mano con la Seminci.

En 1999 recogió en la Seminci el Premio del Jurado Joven por 'El mismo amor, la misma lluvia', y dos años más tarde, en 2001, cosechó la Espiga de Plata y el Premio del Público por 'El hijo de la novia', nominada también al Óscar.

Visitó de nuevo Valladolid en 2004 para abrir el festival con 'Luna de Avellaneda', protagonizada por Ricardo Darín, que fue declarado el mejor actor del certamen; y en 2005 presentó en Seminci, dentro de la sección Punto de Encuentro, la serie 'Vientos de agua', que realizó para Telecinco.

En esta edición vuelve con 'El cuento de la comadreja', una comedia que invita a ver en las salas del festival de una ciudad "muy querida" para él y de la que guarda amigos y anécdotas.

Ha destacado el momento en el que Harley Cross "estaba comiendo un sandwich de jamón" cuando ganó el premio a mejor actor: "No olvido la cara de Brad Pitt", ha rememorado Campanella sobre el actor estadounidense, presente en la Seminci de 1991.