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Es una biografía, la de un superviviente llamado Gilda Love, pero también es un retrato del barrio del Raval y un relato sobre la homosexualidad en la tercera edad. Es el documental "Cantando en las azoteas", el nuevo proyecto del cineasta Enric Ribes, que se rueda estos días en Barcelona.

Ribes (Barcelona, 1989) ya realizó hace tres años un cortometraje "pequeñito, muy romántico y muy analógico" sobre la figura del transformista Gilda Love (San Fernando, 1924), explica a EFE.

"El corto es el germen de la historia, en él se contaba quién era Gilda y ahora esta película toca otros temas, como las problemáticas del barrio del Raval o la homosexualidad en la tercera edad. Temas más de cine social", precisa Ribes.

En el largo ha querido conservar el título del cortometraje, "Cantando en las azoteas", sacado de un poema de Federico García Lorca y que "tiene mucha relación con Gilda".

Gilda es un personaje "super romántico", con una biografía "casi de novela", en la que destacan sus años como paracaidista o su vagabundeo por toda Europa, una vida de la que se conoce muy poco porque permaneció "bastante a la sombra".

"Yo le conocía de haberle visto en 'El Cangrejo' del Raval y en París dónde él actuaba, pero fue tras leer una pequeña entrevista en la que contaba el nacimiento de su gemela estrangulada por el cordón umbilical y que por esa razón tenía una parte femenina, cuando pensé que detrás de este personaje había algo muy potente", señala Ribes.

La historia de "un superviviente, un luchador y un artista total", para el que enfrentarse a una cámara no supone ningún esfuerzo porque "lleva la actuación en la sangre", tras más de cincuenta años en los escenarios, relata Ribes sobre Gilda Love, nacido como Eduardo y famoso en la Barcelona canalla de los años 70 y 80.

El documental es la historia de Gilda Love y son sus vivencias como homosexual de la tercera edad, una etapa "en la que estas personas quedan borradas del mapa y por eso creo que tratarlo es una de las cosas más importantes de la película", dice Ribes.

Por eso, habla también de las vidas de muchas personas combativas que se quedaron en "los cuarenta y cincuenta años" y a través de ellos analiza "qué pasa a partir de esa edad en el mundo del artisteo".

Una película con un punto trágico de cine social, sin ahorrar dureza, pero que también será "un canto a la vida", gracias a un rodaje en el que juega con los contrastes: por un lado un piso muy oscuro, en un callejón, y, por otro, una luminosa azotea.

Todo ello con el cine neorrealista como referente, especialmente la película "Umberto D" (1952), de Vittorio De Sica, además de "El chico" (1921), de Charles Chaplin, con "ese hombre que tiene que hacer de padre de un chico, cuando él ni se lo había propuesto y que es algo que también sucede con Gilda".

Estilos narrativos que impregnan las películas de Ribes y que reflejan su gusto por el cine "más combativo y de denuncia", algo que ya se podía ver en trabajos anteriores. Porque su objetivo como cineasta es que "el audiovisual sirva para algo".

Ahora en plena pandemia del coronavirus, a las dificultades habituales de levantar una primera película se le suma la complejidad de trabajar con niños y con una persona considerada "de riesgo".

"Me estoy acostumbrando al cambio, pero al ser un equipo pequeñito las cosas están yendo bien", concluye Ribes, que cuenta para este proyecto con la colaboración de Isa Campo (coguionista de "Entre dos aguas").

"Cantando en las azoteas" comenzó el pasado 22 de septiembre un rodaje que durará cinco semanas y que se desarrollará íntegramente en el Raval, un espacio único al que el realizador quiere rendir homenaje a través de la historia de uno de los personajes que vivieron en el oasis de libertad que fue este barrio en la España franquista y posfranquista.

Por Laura Tabuyo