EFEBarcelona

Carles Sans, "el guapo del Tricicle", como él mismo se ha definido esta noche sobre el escenario, se ha revelado como un monologuista de talento en "¡Por fin solo!", su primer espectáculo en solitario, después de 40 años de teatro sin palabras junto a Paco Mir y Joan Gràcia.

La nueva aventura del exmiembro de Ticicle ha empezado hoy en el Teatro Borràs, en pleno centro de Barcelona, donde han acudido actores, escritores, políticos y deportistas, en un desfile de caras conocidas que, en contradicción con el título del espectáculo, han hecho de Carles Sans una persona muy bien acompañada.

Joan Manuel Serrat, Eduardo Mendoza, Carles Puyol, Judit Mascó, José Corbacho, Àlex Corretja, Ona Carbonell y Josep Maria Argimon han sido algunos de los muchos que han asistido a la cita, pero los protagonistas de los minutos previos al inicio de la función han sido el nuevo entrenador del Barça, Xavi Hernández, y su presidente, Joan Laporta, que han sido asediados por los periodistas deportivos.

Mientras Laporta respondía a preguntas sobre las posibilidades que tiene el equipo de obrar el milagro en la Champions, los hasta hace poco colegas inseparables de Carles Sans sobre el escenario, Paco Mir y Joan Gràcia, han pasado rápido entre los periodistas camino del camerino.

"Nos ha dicho que pasemos a saludarlo antes de salir a escena", ha dicho Gràcia a Efe, en una frase que parecía una respuesta a otra que dijo Sans hace poco: "voy a echarles de menos en el camerino, porque siempre lo compartíamos y era el lugar donde nos contábamos cómo nos iban las cosas".

Sus excompañeros de fatigas también han estado muy presentes a lo largo del espectáculo, basado en anécdotas y confesiones, "todas reales, aunque no lo parezca", ha asegurado al público, y muchas relacionadas con sus 40 años de Tricicle.

Con veinte minutos de retraso, cosa lógica si tenemos en cuenta que Paco Mir y Joan Gràcia no han sido los únicos que han pasado por el camerino antes de empezar el 'show', Carles Sans finalmente ha aparecido contento y sonriente, como su público, y ha advertido: "quienes vengan a ver mimo van a salir defraudados porque, después de 40 años de silencio, tengo muchas ganas de hablar".

Con mucha gracia, Sans ha narrado capítulos de su infancia, de sus inicios en el teatro, de cómo conoció a los otros miembros de Tricicle y de las agotadoras giras de los primeros tiempos.

Solo sobre el escenario, hilvanando historias sobre su miedo a los aviones y a los supositorios, el montaje de Sans entronca con la "stand up comedy", pero, de la misma manera que Tricicle no era exactamente un trío de mimo, Carles Sans tampoco es exactamente un monologuista.

El teatro gestual, que tantos años ha cultivado, es una baza incuestionable del actor, que le ayuda a recrear a los muchos de los personajes que menciona.

También el escenario de "¡Por fin solo!" es algo más que una tarima a la que subir a contar chistes y, a pesar de que es un escenario desnudo, las proyecciones, los efectos de sonido y el juego de luces añaden teatralidad a la propuesta.

El público ha reído este jueves desde el primer minuto al último, tanto con los gestos de Sans como con sus palabras y, especialmente, con los divertidos cambios de voces, una habilidad que nunca había podido utilizar con Tricicle, pero que sus amigos conocen muy bien porque, tal como él mismo contó a Efe en la presentación del montaje, "todas las historias del espectáculo, las he ensayado mucho en cenas y fiestas".

Cenas en las que Sans debía ser la alegría de la fiesta y en las que se ha granjeado un buen número de amigos, como los que han acudido esta noche al teatro a arroparlo, y como los que, con toda probabilidad, van a seguir sumándose a su causa en esta nueva y divertida etapa.

Rosa Díaz